frank zito
Miembro habitual

Autor en gran parte desconocido y ENORMEMENTE a reivindicar (+), con parte de su obra anclada en la literatura fantástica y de terror. Tengo unos cuantos escritores favoritos en lo que respecta al género: Poe, Lovecraft y Jean Ray posiblemente a la cabeza, seguidos por gente como Ambrose Bierce, E.F.Benson, Hope Hodgson y hasta Robert E. Howard, pero incluso todos estos tienen tiene una parte de relatos flojos o menos interesantes. En el caso de Buchan, los cuentos que he leído (diez) es lo mismo, pero la media cualitativa es muy buena, incluso insólitamente elevada, siempre considerando como son mis valoraciones normales, por lo que uno a este escritor en el selecto grupo de los arriba mencionados.
John Buchan (1875 – 1940) fue un escritor escocés, con importante rango militar y también entró en política, con distinguido papel en las colonias británicas y llegando a ser Gobernador General de Canadá. Como novelista es principalmente conocido por sus obras históricas y “Los 39 escalones”, novela ¡sí! la llevada al cine por Alfred Hitchcock. Como autor fantástico, lo que nos (me) interesa aquí, es de destacar su gusto por la historia, el folklore y el paisaje (siendo este prácticamente protagonista principal muchas veces) de su Escocia natal, también de algunas Colonias Británicas (África); descritos con gustosa y muy inquietante prosa y delectación, con mirada moral ambivalente entre la de un protestante moderno y un apasionado por los mitos ancestrales paganos. Para Lovecraft (en su “Horror en la Literatura”), los relatos de Buchan “son extremadamente vívidos en sus evocaciones espectrales”. Su protagonista, típico del terror clásico: hombre racional que llega, explorando, a determinado lugar o casa “malditos”, donde sus creencias se vendrán abajo. Fantasmas, criaturas, razas perdidas o terrores indefinidos, derivados de un sustrato céltico, memorias genéticas que se pierden en el misterio remoto de los pictos, y evocaciones del Imperio Romano.


Como no son demasiados, he elaborado brief reviews de todos, en órden cronológico (con puntuación de 1 a 5):
-“No Man’s Land” (1899). El relato corto más largo (o incluso novela corta) es esta peculiar visión de supervivencia picta de Buchan . Un joven se toma un mes para ir de pesca a remotas colinas escocesas, donde circulan los rumores de muerte de ganado y desaparición de personas. Plenamente (pre) cinematográfica (como mucho del autor), dotada de una impresionante primera mitad, misteriosa y atmosférica, para pasar a un puro Robert E. Howard de terror y acción (seguro que Howard leyó este relato) muy conseguido, que lleva a un climax final que, pareciera que no, pero afortunadamente acaba de forma satisfactoria. Excelente. *****
-“The Watcher by the Threshold” (1900). Al estilo House of Usher, tenemos a visitante acudiendo a la llamada de pareja en mansión apartada, acechado uno por problemas de salud… y algo más. Pero partiendo del mismo mimbre, Buchan crea una atmósfera espeluznante, primero con ese viaje por páramos de vegetación y luz, colores tristes y desolados; luego con esa casa, esposa aterrorizada por el comportamiento del marido, que percibe, oye una extraña sombra, figura que le acecha, siempre desde el lado izquierdo (¡). Todo adquiere mayor densidad espectral con la obsesión del dueño por el emperador Justiniano, que se dice, sufría, percibía lo mismo; asociado a un supuesto acerbo genético britano, picto y romano, sobre el que pesa un poder místico antiguo, diabólico en el lugar. Sobrecogedora última imagen. *****
-“The Outgoing of the Tide” (1902). Una vieja de muy oscura reputación de bruja, pretende impedir el amor entre su hijastra (tendente al Bien, pese a sus esfuerzos) y un fino caballero, utilizando ardides para hacerles creer que su relación solo es posible si se citan en determinada fecha y hora nocturna brujeril, y en un saliente de la marea en la playa. Previsiblemente trágica, no es del otro mundo, pero tiene encanto y again gusto por el detalle visual (ese cabello rubio en el agua), con puntillo de fábula tipo Blancanieves. Bien. ***
-“The Grove of Ashtaroth”(1910). Un templo en un reducido bosque, presumiblemente construido por los Fenicios en una de sus incursiones en el África Negra, verá renacer en la actualidad el poder de, supuestamente, la Diosa oriental Ashtaroth, que ejercerá influencia en el rico inglés de raíz semita, que construye su casona colonial en la zona. Hay una ambivalencia (que quizá defraudará al lector de terror puro) que pasa del horror y la autolesión a una elegía triste de un poder y goce puro de la Naturaleza que se extingue, acercándose la historia más al fantasy inquietante y poético que al terror. Pese a eso, o por ello, un relato EMHO extraordinario, de sabor único (y complementario al posterior “El Viento en el Pórtico”), con la prosa atmosférica de Buchan at his best. De lo mejor del lote. *****
-“Space” (1911) . Rara avis en el corpus buchaniano, con historia al filo de la cifi metafísica, original para su época, que recuerda algo al horror matemático existencial de la película “Pi” (1998). Un hombre intentando desentrañar la clave matemática que rige el cosmos e incluso cada pequeña acción, ser o elemento existente; fuerza su mente con lectura y meditación, hasta que cree ver esa realidad alternativa (“¿a qué miran, porqué andan como esquivando obstáculos, los gatos?”) y, finalmente, ¿entidades? a las que siente, acechándole,en esa dimensión inter-espacial. No solo el interés teórico de la propuesta, que podría acabar quedando en algo árido, también funciona como obra de género, que logra una notable inquietud con ese “mundo” que crea y especialmente con esas presencias misteriosas. ****

-“Basilissa” (1914). El peor de los relatos (aunque luego expandido a una novela: “The Dancing Floor”) parte de una premisa intrigante, la de un hombre que sufre desde niño una pesadilla recurrente, en la que siente que algo se le acerca desde una habitación lejana (cada año una habitación más cerca) y enfrentándose a ello en la realidad, de adulto (me recordó vagamente al extraordinario “El Rostro” de E.F.Benson) lamentablemente estropeado por unas burdas últimas páginas, con anodinos antagonista, pelea interminable y happy love ending. Una pena. *
-“Círculo cerrado” (1920). Historia de casa encantada en la campiña inglesa y parejita “socialmente correcta y avanzada” que va a vivir allí y acabará transformada... Más diálogos y menos descripción de lo habitual en Buchan y tono suavemente satírico. La idea es curiosa, serviría para utilizarla expandida en una novela, aunque seguro que ya se ha hecho: no soy muy fan ni entendido del subgénero haunted house. Pese a que no me va demasiado el estilo, es curiosa y reconozco que resulta al final vagamente inquietante. **
-“The Green Wildebeest” (1927). O “El Ñu Verde”. Aunque suene raro es MUY bueno. Relato de maldición africana (tema que ha dado cosas clásicas tan terroríficas e impresionantes como el “Lukundoo” de Edward Lucas White) narrado por el personaje protagonista de 39 escalones (Richard Hanny ++), con jóven blanco que se verá acechado por visión monstruosa (atractivamente bizarre), tras penetrar sin permiso en un pequeño reducto selvático sagrado. Sólido, clásicamente narrado, con fuerza evocadora sobrenatural en su momento climático central -contado con un efecto curiosamente eficaz de tercera persona, al protagonista y narrador- y ajustado tercio final fatalista. Magnífico. ****
-“El Viento en el Pórtico” (1928). Como un remake de Ashtaroth, pero aquí un hombre (re)construyendo, en su casa de la campiña inglesa, todo un pórtico romano, con restos reales de aquel viejo Imperio, pretendiendo combinar el mundo de viejos dioses y mitos paganos con el cristianismo, para disgusto de los primeros, que desataran sus fuerzas oscuras. El tono es ahora abiertamente malévolo y terrorífico. El desarrollo clásico e inquietante, por el que el narrador pretende descubrir el “misterio” del que crea el pandemónium, se revela en un climax final, de poderosísimas evocaciones malignas fantasmagóricas, con el viento, el fuego y esculturas (esa cabeza de Górgona… brrr!) como protagonistas de un espectáculo narrado entre lo elusivo y lo explícito, impresionante. *****
-“Skule Skerry” (1928). Un ornitólogo queda aislado por la marea en un rocoso islote escocés de peculiar leyenda negra vikinga, y entre el constante arreciar del viento, verá crecer en su interior un desasosiego inexplicable hasta conocer el pavor ante una visión final monstruosa. Pese a lo discutible del truco (final que decepcionará a muchos), un brillante ejercicio de estilo sobre el miedo, el peso de la superstición sobre una mente racional en la situación y momento límite (cierta similitud con algunos relatos de Mauppasant), que funciona gracias a la tremenda eficacia para la inmersión del lector con el personaje –y así el discurso pretendido- debida sin duda a su poderosa atmósfera. Y el final, con todo, poniéndose uno en la situación, resulta verosímilmente escalofriante. ****
Me faltan aún unos pocos relatos más (“Tendebant Manus”, “Journey of Little Profit”), pero el grueso de sus diamantes de breve extensión, parece estar en lo reseñado.

También tiene Buchan al menos una novela extensa que puede incluirse en el género, “Witch Wood”(1927). No la he leído, para Lovecraft era una historia con pasajes potentes en bosques oscuros, rocas mágicas y aquelarres, pero le achacaba demasiado “dialecto escocés” (también presente en algunos algo dificultosos diálogos en varios de los relatos cortos) y “acción demasiado gradual”: soy de los que piensa que el terror es en esencia un género de relato corto, en el que la creación de un clima homogéneo, “concentrado” y hasta, a veces, tendencia a la abstracción, sufren cansancio y pérdida de tono con las inevitables situaciones de transición, en su paso a novela, más o menos dilatada. A pesar de todo, cuando caiga en mis manos, sin duda devoraré “Witch Wood”.
+Lamento decir que solo –hasta donde sé- dos relatos de los comentados se pueden encontrar traducidos: “Círculo cerrado” y “El Viento en el Pórtico”. Pero recomiendo fervorosamente, para todo fan de la literatura fantástica y con mínima destreza de lectura en inglés, el lanzarse y gozar de las infravaloradas joyas fantastique de su no menos infravalorado autor. No se arrepentirá.
++En “The Runagates Club”, Buchan sienta a varios de los héroes de sus novelas en un club londinense, para que se relaten historias, algunas más triviales, incluso divertidas, otras más seriamente sobrenaturales: cuatro de las citadas en el hilo (“El Viento en el Pórtico”, “Círculo perfecto”, “The Green Wildebeest” y “Skule Skerry”).