frank zito
Miembro habitual
Curioso y llamativo el caso de este cineasta, con varias joyas de cine fantástico, que no posee el status y fama de varios de sus compatriotas (Bava, Argento, siquiera Margheriti, Fredda, Fulci), pese a la fuerte personalidad que desprenden dos de sus films del género –y un spaghetti western que recuerdo poco, pero sí que era más introspectivo de lo habitual: “El Hombre, el Orgullo y la Venganza “(1968)- más otra pieza más convencional, pero caracterizada por su gran solidez y buen hacer fílmico. Quizá, precisamente el no adscribirse a un fantástico más preclaro y por otro lado, el rechazo histórico entre mucha crítica, hacia el cine de género italiano –por el hecho de serlo, sin hacer diferencias: trigo y paja- lo han dejado en tierra de nadie: el olvido.
“La Mujer del Lago” (1965) cuenta el misterioso respecto a la muerte de una empleada en un Hotel. Así dicho, podría resultar un film drama-policíaco típico, pero no lo es, por la mirada y el énfasis a qué elementos dramáticos se tratan. Bazzoni (y guionista, y aparente codirector: Franco Rossellini) ponen la atención en la fascinación que el escritor que llega al Hotel siente (y sentía cuando la conoció anteriormente) por la fallecida, todo con un manto de profunda tristeza, melancolía y una atmósfera helada, hermosa e inquietante. La mujer (Virna Lisi) aparece en los recuerdos a través de una luminosidad cegadora (esplendoroso b & n) y a ello añadimos un regusto sobrenatural con la aparición femenina nocturna, bajo las farolas junto al lago. Extraña, peculiar película que queda atrapada en el recuerdo, como la mujer en la realidad-fantasía exacerbada por el más febril romanticismo, en la mente del escritor. Me recuerda vaga, quizá absurdamente (no sé) a un episodio pre-Twin Peaks, con reminiscencias al “Rayo de Luna” de Becquer.
“El Día Negro” (1971) es un giallo, ahora sí más convencional, pero superado el inconveniente de la falta de personalidad conceptual, gracias a su hipnótica elaboración visual, que explota estupendamente y densa penumbra los rincones interiores de viviendas y (desolados) exteriores urbanos. Falta de un caudal hemoglobínico que echarán en falta los fans hard del género, pero su hábil e intermitentemente poderoso sentido del suspense otorgan gran interés y dignidad a esta propuesta, con un raramente no ebrio Franco Nero persiguiendo al típico psicópata.
“Huellas de Pisadas en la Luna” (1975) es la última Obra Maestra del fantastique italiano (cuanto llevamos en sequía…). La historia trata sobre una mujer con amnesia, envuelta en un misterio casi aparentemente insondable, y con fugaces visiones que envuelven a unos astronautas y un viaje a la Luna. Recuerda sin duda al cine de Polanski, y su desconcierto realidad-fantasía y pérdida de identidad hace rememorar también, gracias al apunte cifi, al universo de Philip K Dick. Magnética (como siempre) Florinka Bolkan de protagonista, también el ocasional Klaus Kinski; y onírica, indefinible textura estética (con proliferación de azulados, magnífica labor de Vittorio Storaro, en realidad maravillosa foto en los tres films) que deviene una experiencia única, multigenérica (misterio, sobrenatural, psicopatológico, detalles giallo y cifi) y que, al final, no se parece a ninguna otra que se pueda experimentar; acabando todo en la previsiblemente ambigua, negra resolución que sume a Bolkan en la perpetua desesperación de la locura. Must-See indispensable.
“La Mujer del Lago” (1965) cuenta el misterioso respecto a la muerte de una empleada en un Hotel. Así dicho, podría resultar un film drama-policíaco típico, pero no lo es, por la mirada y el énfasis a qué elementos dramáticos se tratan. Bazzoni (y guionista, y aparente codirector: Franco Rossellini) ponen la atención en la fascinación que el escritor que llega al Hotel siente (y sentía cuando la conoció anteriormente) por la fallecida, todo con un manto de profunda tristeza, melancolía y una atmósfera helada, hermosa e inquietante. La mujer (Virna Lisi) aparece en los recuerdos a través de una luminosidad cegadora (esplendoroso b & n) y a ello añadimos un regusto sobrenatural con la aparición femenina nocturna, bajo las farolas junto al lago. Extraña, peculiar película que queda atrapada en el recuerdo, como la mujer en la realidad-fantasía exacerbada por el más febril romanticismo, en la mente del escritor. Me recuerda vaga, quizá absurdamente (no sé) a un episodio pre-Twin Peaks, con reminiscencias al “Rayo de Luna” de Becquer.




“El Día Negro” (1971) es un giallo, ahora sí más convencional, pero superado el inconveniente de la falta de personalidad conceptual, gracias a su hipnótica elaboración visual, que explota estupendamente y densa penumbra los rincones interiores de viviendas y (desolados) exteriores urbanos. Falta de un caudal hemoglobínico que echarán en falta los fans hard del género, pero su hábil e intermitentemente poderoso sentido del suspense otorgan gran interés y dignidad a esta propuesta, con un raramente no ebrio Franco Nero persiguiendo al típico psicópata.


“Huellas de Pisadas en la Luna” (1975) es la última Obra Maestra del fantastique italiano (cuanto llevamos en sequía…). La historia trata sobre una mujer con amnesia, envuelta en un misterio casi aparentemente insondable, y con fugaces visiones que envuelven a unos astronautas y un viaje a la Luna. Recuerda sin duda al cine de Polanski, y su desconcierto realidad-fantasía y pérdida de identidad hace rememorar también, gracias al apunte cifi, al universo de Philip K Dick. Magnética (como siempre) Florinka Bolkan de protagonista, también el ocasional Klaus Kinski; y onírica, indefinible textura estética (con proliferación de azulados, magnífica labor de Vittorio Storaro, en realidad maravillosa foto en los tres films) que deviene una experiencia única, multigenérica (misterio, sobrenatural, psicopatológico, detalles giallo y cifi) y que, al final, no se parece a ninguna otra que se pueda experimentar; acabando todo en la previsiblemente ambigua, negra resolución que sume a Bolkan en la perpetua desesperación de la locura. Must-See indispensable.




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