A ver, me voy a tomar esto (un poco) en serio.
Dudo mucho que haya alguien en este foro que haya tenido que soportar más insultos, menosprecios, decepciones profundas, y hasta odio visceral que yo en este foro. Y aquí sigo, y (moderadamente) a gusto. ¿Por qué? Pues porque desde el minuto uno he tenido clarísimo lo que es esto. Aquí todos llevamos una careta. Yo incluido, ojo. Y nos la plantamos en lo alto para poder decir lo que nos place, sin las consecuencias de decir esas cosas cara a cara. Tanto en lo bueno, como en lo malo. El problema es tomarse esas caretas como si fueran reflejo de la realidad. Aunque a veces lo sean.
Mi forma de superar esto para mi, implica dos caras: Una es bucear más allá de esas caretas. Intuir que hay detrás. Y debo decir que mi porcentaje de éxito es elevado. A lo largo de los años, he conocido a muchos foreros en persona. Y a otros, no en persona, pero si fuera de aquí (aunque ellos no lo saben

). Y he podido corroborar el extremo. La gente que me parecía que valía la pena desde el minuto uno, han acabado mereciendo la pena. Y los que parecían unos capullos (insisto, detrás de la careta, algunos de esos aquí parecen tipos cojonudos --> la careta), han acabado siendo unos capullos. O más. Obviamente, me he equivocado con algunos. Y a otros no he logrado descifrarlos. Pero han sido los menos.
La otra cara implica el abstraerse de esto. No tomárselo en serio. Usar tu propia careta, abstraerte, y dejar que te conozcan solo aquellos que crees que merece la pena conocer. Parecer un capullo cuando quieres parecerlo. Y dejar que sea el otro el que se moleste en averiguar si de verdad lo eres. Pero sobre todo, que nada de aquí te afecte. Y desde el momento que asumes que los foreros no son más que un personaje... es fácil. Por ejemplo, hay cierto forero histórico con el que me paso la vida discutiendo, y hasta insultándonos un poquito (hola, Jaime), al que aprecio con toda mi alma, y haría lo que fuese por él. Pese a que parezca que nos llevemos como el perro y el gato y hasta nos metamos en ignore de cuando en cuando. Pero cuando nos vemos en persona, tiramos las caretas al suelo, nos damos un abrazo, y hasta coincidimos en muchas cosas hablándolas frente a frente.
Tampoco es necesario que esto sea así. Hay gente a la que la careta no le desdibuja. Son tal cual. Sin que la careta sea algo malo, la suya es que es transparente. Y se les ve bien desde todos los ángulos. Y en estos he podido encontrar amigos, y hasta un hermano. De hecho, uno en concreto al que aprecio más que a mi propio hermano de sangre (espero que no me esté leyendo). Uno que me deja sin respiración cada vez que le pasa algo. Y le pasa de todo, al muy mamón, y me tiene sin vivir en mi. Pero el privilegio de haberle conocido, compensa todo. Solo por cosas como estas, merecería la pena este puto foro.
Luego, por supuesto, están los capullos, con o sin caretas. A esos son los primeros a los que se les ve venir. A los que se refiere
@Tim, y alguno más. Tenemos variedad. O tengo, no sé.
- Los sabelotodo pedestalianos. Los que te miran desde su púlpito, te menosprecian, y en lugar de enseñarte, te insultan por no saber, por no estar a su altura, por pensar diferente.
- Los que te odian visceralmente, sin más. Sin haberles hecho nada en concreto, pero es que parece ser que va en su ser. Yo, como no odio a nadie, no puedo entenderlo, pero lo soporto y ya está. Hay dos o tres. Alguno, por sus circunstancias, más difíciles de ignorar que otros.
- Los que te decepcionan. Los que creías que eran de una forma, y te demuestran que eran de otra. Los que les das todo y te devuelven un bofetón. Yo, como soy lineal y transparente, no puedo entenderlos, pero... bueno, ellos sabrán.
- Los bichos raros. Esos a los que yo creo que la máscara ha acabado devorando y se creen su propio personaje.
- Los que están, pero no están. Vienen, sueltan su cagadita, y se van. Inútiles, improductivos y tóxicos.
- Los que están, pero no quieren estar. Seres amargados que pululan para poder afirmar que esto es una mierda y tiempos pasados fueron siempre mejores y se está mejor en otras partes. Pero aquí siguen, tu. A mi me parecen entrañables.
Estos, los que
@Tim dice y alguno más, son los que te pueden amargar la existencia si te los tomas en serio. Yo no lo hago. miro detrás de la careta. Si me gusta lo que hay, soporto al personaje, sabiendo que es una farsa. Y si no me gusta, o su fachada es impenetrable, los aparto a un lado, como el chorizo en las lentejas, y paso a otras cosas más interesantes. No dejo que me afecten, jamás. Y cuando lo hacen (hace MUCHO tiempo que no lo hacen), me planteo si merece la pena seguir aquí o no. Pero he madurado una resiliencia brutal con los años, y eso ya raramente pasa. Intento siempre mirar detrás de la máscara siempre.
En resumen, que no os toméis esto en serio, y si lo hacéis, que no os amargue la existencia. Hay gilipollas, si, pero como en todas partes, Y no merecen la pena.
