Pero ya sabemos, como dijo Keynes, que “a largo plazo todos estamos muertos,” y que para un Gobierno cuyo único horizonte relevante es el de las próximas elecciones no hay nada mejor que un titular de periódico que gracias a la bondad de nuestros gobernantes el alquiler subirá unas décimas menos el próximo año. Y cuando vean que el problema se agrava con el paso de los años, no duden que oiremos aquello de “nos quedamos cortos, deberíamos tomar medidas más agresivas.”
Y para aquellos jóvenes que se vayan incorporando en los próximos años al mercado de la vivienda y tengan el “privilegio” de vivir en una zona tensionada sujeta a la nueva normativa no me queda más que desearles buena suerte en su búsqueda, ya que encontrar una vivienda en alquiler pronto será tan difícil como encontrar un responsable de política económica con un mínimo de sentido común (ya no digamos con conocimientos básicos de economía).