Alguna vez he comentado que, aquí en mi barrio, he escuchado a más de un crío pakistaní o marroquí jugando a fútbol y gritándote entre ellos en español. Esto creo que es bueno, parece que se integran. Hasta alguna palabra en catalán les he oído.
Pues niñas ni una. No se ven. Inexistentes
Y eso es mi día a día. No lo que me cuentan
En el pueblo donde veraneo hay bastante marroquí, y los ves constantemente en la plaza del pueblo, en los bares, con los colegas... Nunca he visto grupos de amigas marroquís, nunca. Siempre son ellos los que salen, se divierten, van a tomar algo o simplemente hacen el vago en el banco de la plaza. Nunca he visto en ningún bar a un grupo de mujeres marroquís tomando algo, o un grupo de amigos mixto comiendo, cenando... Siempre son ellos, solo ellos.
Además, son incívicos, problemáticos, unos guarros del copón, unos desconsiderados y unos hijos de puta con las mujeres y las niñas: la familia que tenemos al lado de casa, ella nunca sale de casa, nunca, si alguna vez la he visto ha sido cuando abre la puerta para que entren los niños. Los niños (con o) se dedican a putear a la hermana, tirándole el balón a la cara para que llore y quitándole todos los juguetes y la pobre se pasa el día llorando sin parar, incluso la encierran en su habitación y se pasa media noche llorando de cara a la calle. ¿Sus padres hacen algo? ¿Cómo nos creemos que tienen a las mujeres sometidas si no empiezan cuando son niñas? ¿Acaso alguien no se cree que en la intimidad de las familias musulmanas hay infinidad de mujeres que son violadas sistemáticamente por sus maridos y todo queda en casa?
Pero lo peor es la dejadez y la permisividad política con esta gente. Llamar a la policía no sirve de nada. Mucho mensajito de tolerancia cero con la violencia de género, mucho eslogan violeta, mucho deep concern cuando matan a una mujer, pero cuando avisas sobre un caso de maltrato a una mujer musulmana, o no viene ni Dios, o le quitan importancia, o directamente no pasa nada. Y sino que se lo digan a las que trabajan con mi suegra, una de ellas en especial viene cada poco tiempo con moratones en la cara y ella dice que hace cosas en casa y que se hace daño. Como si nos chupáramos el dedo. Sus compañeras (del pueblo, no las musulmanas, claro) avisaron a la policía. ¿El resultado? Un mes sin venir de baja porque se rompió el brazo con una caída. Venga hombre, y la policía cruzada de brazos.
Es que me enciendo, me cago en la puta. No quiero ver un maldito musulmán en mi familia. Que se queden con su cultura de mierda y sus costumbres de mierda, pero no las quiero cerca de mí. Y no hablo de lo que veo en el hospital porque es sangrante.