La apropiación de nuestros ídolos es un mal endémico. No nos deben nada, ni explicaciones. Pueden darlas y se agradecerían pero derechos no tenemos. No sobre lo que no se ha creado. Un cantante no tiene la obligación de sacar nuevos discos, un pintor de sacar nuevos cuadros y un escritor de sacar nuevos libros. Pero los fans creen que si dan su devoción a un autor, este les debe algo. Un escritor llega hasta donde llega. Si desfallece en el camino se le entiende. El proceso creativo es agotador y en el caso de un martin, extenuante y demoledor. Revienta a cualquiera, es una prision, un tormento. No es cuestión de dinero, es el hundimiento absoluto del alma. Llegados hasta ese punto, solo queda dar las gracias por el camino recorrido y desear que vuelvan a alcanzar la felicidad, que por descontado está en otro lado.
Martín acabará o no la saga pero merece respeto y admiración por lo logrado y lo que debemos hacer es atar en nuestra cabeza los cabos que deje sueltos.y ver la vida pasar.