Se calcula que al final fueron 80.000 quienes alcanzaron España sin ser detectados por las autoridades marroquíes ni por las españolas, cosa llamativa e incluso extraordinaria, dado que nunca en la historia una caravana de este tipo pasó tan desapercibida y actuó con tanto sigilo a plena luz del día, a la sombra de satélites, policías y curiosos. Cuesta imaginar que los 77.000 habitantes de Palencia se propusieran invadir Valladolid y nadie se diera cuenta de sus intenciones hasta que alcanzaran la Plaza Mayor y volcaran la estatua del conde Ansúrez, pica en mano.


