Como siempre con esta gentuza, es una medida que en principio, debería ser buena, pero tomada por imperativo ideológico, sin dialogar ni consultar con nadie, sin tener en cuenta los efectos colaterales, y aplicada con el culo.
Todos estamos de acuerdo en que el plomo es malo. Hasta ahí, de acuerdo. Pero el aire también es malo, te oxida y te mata lentamente, y no por eso se prohíbe (que es la palabra que más les gusta aplicar a esta gente). Si se hubiese partido de la premisa de que hay que regularlo, y se hubiesen sentado con los fabricantes de armas y cartuchos, con los cazadores, con los ecologistas, con los médicos, y con cualquiera que tuviese algo que decir, seguramente se hubiese llegado a algún tipo de acuerdo. Por ejemplo, fijar un horizonte futuro en el que los cartuchos fueran de acero, o cerámica, y PROMOVER (que no imponer por sus cojones morenos) esta medida. Subvencionar el cambio de escopetas igual que se hace con los coches, subvencionar estudios y modificaciones de las líneas de producción, etc.
Pero el problema aquí es que en realidad, a estos pájaros les importa una mierda la naturaleza, las aves, y el bien común. En lo único que piensan es en ellos mismos y en sus votontos, a los que hay que contentar a toda costa. Y resulta mucho más inmediato, barato y lucrativo PROHIBIR. Por supuesto, con duras sanciones para los "infractores" que ellos se embolsarán. Mientras los ecolojetas les aplaudan, y los débiles mentales babeen con la idea de que "no se van a matar animales", ya les va bien.
Pero la jodida realidad, que ignoran deliberadamente, es que la caza es NECESARIA como medida de control cinegético. Y que el dia que no compense echarse al monte a pegar unos tiros, los jabalíes, las tórtolas, los conejos, los ciervos, y demás fauna, sin depredadores naturales apenas, se convertirán en un serio problema. Pero es que ellos tenían otras cosas mejores que hacer que PENSAR y defender el bien común. Tenían que hacer proselitismo de baratillo y contentar a sus votontos y simpatizontos.
En fin, este es el país, y el continente que tenemos. Y el que nos merecemos.