Gus Van Sant

Respuesta: Gus Van Sant

pero hombre, si yo "movi los hilos" (silenciosamente) para que el post del vansant quedara como de nogui... y resulta que queda como mio!!

me siento... nose... sucio.

reabrelo con el post intro suyo y luego añades el resto, no?
 
Respuesta: Gus Van Sant

reabrelo con el post intro suyo y luego añades el resto, no?

Lo he intentado pero es imposibol. No es cuestión mía. Si el reabriese uno ahora mismo y lo uniese con este, quedaría el último por la razón de que al unir los hilos, ya sea cuales sean, siempre irá primero el que más antiguedad tenga. De siempre.

Por eso le decía a él que si quiere, en tu primer post, puedo meter lo que el comentó...

Es que yo no puedo hacer nada por evitarlo. Lo único que puedo hacer, como le comentaba arriba, es dejar su post primero y responder pegando todo el hilo que dio pie tu crítica, pero todo metido. Si es por separado la cosa queda como está ahora.
 
Respuesta: Gus Van Sant

Es que lo que tendrías que haber hecho es dejar las cosas como estaban y no ir trasladando posts de un hilo a otro. Si al autor le interesa que está su opinión también en este hilo, ya copiará y pegará.
 
Respuesta: Gus Van Sant

Es que lo que tendrías que haber hecho es dejar las cosas como estaban y no ir trasladando posts de un hilo a otro. Si al autor le interesa que está su opinión también en este hilo, ya copiará y pegará.

Aquí creo que te has metido sin invitación.

1º) No lo decidí yo el unir los temas. Yo dejo las cosas como están y sólo muevo ficha si me lo piden o me lo proponen, nada más.
2º) Me lo pidieron por privado como bien indica Elliott.
3º) Yo no he tenido nada que ver en que no haya salido bien. Yo sólo he copiado - pegado, nada más (lo vuelvo a decir una vez más, ¿vale?:

"Cuando se unen dos temas distintos, el primero que sale es el más antiguo, es decir, va por orden cronológico".

Soy el tío más paciente del mundo, no me importa hacer lo que sea por los demás, me encanta la coña, el cachondeo, el buen rollismo a más no poder... se me puede pedir "decodifica el cromosoma 26 del ADN de un batracio" y lo haré sin rechistar, con colorines y mil cosas pero que encima hago algo que me piden, no sale bien, yo no tengo nada que ver en el mecanismo y me salten con frases así me toca la moral, la verdad.

Ni me enfado ni nada pero si no lo digo reviento (y seguro que mañana vuelvo a ser el Atreyub de siempre). :mosqueo

PD: Mirad, como veo que esto va a dar mal rollo, he trasladado la discusión primera a su correspondiente post y si Elliott quiere y ve bien hacerlo que copie aquí su post de Elephant y así irá todo consecuente.

Gracias.
 
Respuesta: Gus Van Sant

Yo es que no sabía que te lo habían pedido.

Mis disculpas, qué duda cabe.



P.D. Por fin te he hecho enfadar, aunque sea un poquito :victoria
 
Respuesta: Gus Van Sant

Las acepto de buen grado. ;) (siento haberme excedido en el tono pero es que me he sentido un poco Piñata en la fiesta del cole) :garrulo

Nada, a otra cosa mariposa. Que Van Sant es un tío molón cuando quiere.

P.D. Por fin te he hecho enfadar, aunque sea un poquito :victoria

Esto me demuestra que sí puedo cabrearme... aunque en este caso te llevas la medalla de plata. El primero fue Magno.

O bueno, sí, eres el primero después de Magno. :juas

Pero ya ves cuanto me dura un enfado... 36 minutos...
 
Respuesta: Gus Van Sant

Su episodio para Boss es mejor que muchas de sus pelis.

Si sois fans quizá querráis echarle un ojo.
 
Respuesta: Gus Van Sant

Que tal está serie Duss? Me quiero poner con ella en breve, bueno cuando consiga algún capitulejo más...
 
Respuesta: Gus Van Sant

Camaradas: Restless.

mijail_gorbachov.jpg


(Queremos un emoticubo ruso, ya)
 
Respuesta: Gus Van Sant

En cuanto haya un par de capítulos más me pongo con ella, me has convencido.
 
Respuesta: Gus Van Sant

Gerry

Dos tíos se van a dar un paseo a un secarral dejado de la mano de dios. Se salen del camino y se pierden.

Muchas veces se suele hablar (un poco en plan de coña) de “películas de gente andando” para referirse a una peli lenta o en la cual no ocurre nada de especial interés. He aquí Gerry, la cual supone el inicio de la etapa experimental de Van Sant y que es, rigurosa y literalmente hablando, una película sobre dos tíos (Matt Damon y Cassey Affleck) caminando, en la cual se lleva éste concepto a su máxima expresión. Una hora y cuarenta minutos de nubes, montañas, rocas, matojos… y de planos interminables donde vemos a éstos dos andando y andando desorientados.

El colega Gus descubre a Bela Tarr, tiene una iluminación y entonces hace ésta película (y otras que la siguen). Propuesta extrema y al límite de lo suicida, que bien puede ser una rareza nunca vista, o bien el timo de la estampita, pero en todo caso no es fácil de digerir. Me ha producido unas sensaciones totalmente contradictorias, por un lado tiene instantes de sopor, para qué negarlo, pero también transmite cierta angustia gracias a su atmósfera desnuda y a ratos incluso fantasmal (con incursiones puntuales de una melancólica banda sonora de Arvo Part). El vasto y desangelado paisaje se convierte en protagonista y las figuras humanas quedan reducidas a puntos insignificantes, a lo largo de un viaje que lo es también para el propio espectador. Es como si Van Sant, como solo un puto loco sería capaz de hacer, hubiese conseguido filmar la nada, entendida como idea abstracta en toda su terrible expresión, y encima la convirtiera en algo bello, como una especie de poema visual en el que forma y contenido se convierten en una misma cosa hasta casi desaparecer como tales. Ésta la idea que me ha venido según la estaba viendo, pero habrá que vea una metáfora existencial, o una historia de supervivientes a lo “Viven” pero en versión hiperrealista, o un original remedio contra el insomnio.

Cine por completo radical que pulveriza esquemas establecidos, que bordea tanto la trasgresión como la tomadura de pelo. Creo que tiene algo de visionario y, quién sabe si algo también de lo segundo. Da para controversia, me parece que voy a tardar en olvidarla.
 
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Drugstore cowboy

Bob Hugues (Matt Dillon) es un toxicómano dedicado al asalto de droguerías junto a su novia y amigos, perseguido por la policía. Tras un incidente, dedice replantearse su vida y abandonar su adicción.

Una película que gira en torno a la droga, sus efectos, la gente que la consume, y sin embargo se encuentra lejos de ser un retrato descarnado de dicho mundo. Ni rastro de yonkis jodidos, ambientes sórdidos y gente pasándolas putas con el mono (aunque algo queda), la cosa no va por ahí, incluso viéndonos ante un cameo de quien es toda una autoridad en la materia, William Burroughs, como cura drogata. En su lugar, la droga es un tema que Van Sant plantea para hablar del pesimismo vital y generacional, de unos jóvenes perdidos aferrándose a un sueño (o pesadilla, según como se mire) que sólo puede terminar mal. El camino de la droga, con lo bueno y lo malo que pueda tener, es claro y no engaña a nadie... la vida misma, en cambio, nadie sabe a lo que te puede arrastrar.

Por eso, estamos ante un ejemplo de cine lírico y estilizado (sin llegar a la petardez, ni mucho menos) que asume los códigos del cine negro y del western dentro del cine independiente de finales de los 80. La primera mitad nos describe a un protagonista arrogante y supersticioso, a su banda y el estilo de vida que llevan; las imágenes en super 8 del comienzo los muestran como a una panda de chiquillos. La segunda mitad es más realista y desmitificadora, las trifulcas entre polis (igual de niñatos) y delincuentes quedan atrás, y el héroe se enfrenta a su sino trágico. Por otra parte, es llamativo el marciano sentido del humor (el perrito, el congreso de sheriffs...) mientras que la banda sonora alterna canciones clásicas con músicas bizarras. Los efectos visuales y ensoñaciones varias se ven a día de hoy un poco cutres, eso sí.

Una película llena de romanticismo por un mundo desaparecido, carente de moralinas, pese a que el asunto suele prestarse a ello. Aparte, la carismática interpretación de Dillon cual ídolo juvenil a lo James Dean. Un “sí” como una casa.
 
Mi Idaho privado

Mike (River Phoenix) y Scott (Keanu Reeves) son dos chaperos de Portland. Mike es un paria, atormentado por el recuerdo materno, que sufre de desvanecimientos repentinos. Scott es hijo del alcalde de la ciudad, pero se rebela contra sus orígenes acomodados.

Personajes outsiders y marginales, nihilismo, angustia vital... Van Sant continúa por la misma senda trazada por “Drugstore Cowboy”, inspirándose en las figuras shakespearianas de Enrique V y Falstaff. Mito del cine indie de los noventa, ejercicio de puro lirismo que roza lo onírico, pasando olímpicamente de un argumento sólido, de unos protagonistas plenamente definidos (puros arquetipos de partida). Las tragicómicas andanzas de éstos dos se convierten en un torrente de escenas vagas, inconexas, plagadas de situaciones y de personajes estrafalarios, dejándole al espectador la tarea de descifrar los traumas que les mueven de un lado a otro. Prostitución, delincuencia, homosexualidad, etc. vuelven a ser una excusa para explorar unos temas mucho más abstractos; el desarraigo, la soledad, el destino inamovible (como se intuye al final, sólo pueden acabar el uno junto al otro).

Lo bizarro de una propuesta tan provocadora y tan de su tiempo puede producir un distanciamiento, un no ser consciente de lo terrible de la historia... en el fondo, un cuento de hadas cuyo director echa mano de mil filigranas visuales; la teatralidad de toda esa “troupe”, la presencia inquietante de vastos espacios naturales, los flashbacks en super 8... la enfermedad del protagonista contribuye a esa idea de confusión y pérdida, de vivir en un limbo, así como la fotografía sobrecargada de color, la banda sonora bufa, o recursos puntuales como las portadas animadas de revistas, o esos polvos tan peculiarmente rodados. Udo Kier, sensacional (no hay palabras).

En su conjunto me parece un mejunje demasiado arbitrario, una película muy loca donde ocurren un montón de cosas, cada una de su padre y de su madre... no me parece que esté a la altura de la fama que tiene, no sé si por el culto gayer o por la mitificación del actor muerto, pero sigue mereciendo la pena.
 
Elephant

Pocos casos de la historia criminal reciente han hecho correr tantos ríos de tinta como el de la matanza de Columbine. Fue lo típico que copa la atención mediática, que abre el debate sobre un tema complicado (la posesión de armas) y cuyo horror es peor por lo que tiene de incomprensible ¿de quién es la culpa? ¿qué pudo llevar a aquellos jóvenes a cometer semejante barbaridad, tan a sangre fría? Las causas son atribuibles a muchos factores; la violencia en los medios de comunicación, la marginación escolar, la falta de comunicación, la ausencia de valores morales... Gus Van Sant sabe (y lo sabe demasiado bien) que está haciendo arte, que no es un sociólogo, ni un ensayista, y que su deber no es pontificar sobre el tema. Muestra los hechos al desnudo, no escondiendo ni la violencia.

Lo que realiza con su película, una obra tan polémica como arriesgada y provocadora, es más un análisis o una reconstrucción en torno a un suceso trágico y brutal, más que una narración del mismo. Un hecho que hace añicos la realidad del día a día, que lo cambia todo. Un puñado de historias cruzadas, tan triviales, intrascendentes, como las de cualquier chaval de instituto actual, con sus quehaceres, preocupaciones y problemas típicos de la edad. El momento se aproxima cada vez más, como un destino inaplazable. El distanciamiento frente a lo contado se hace patente, el punto de vista contempla desde el mismo nivel a todos los involucrados en el drama, y el resultado es que no existe una conclusión, un discurso que ofrezca un sentido a lo que vemos, más allá del absurdo que supone.

¿El resultado? Un experimento inclasificable, entre el drama, el thriller, incluso el terror (ese final...), teñido de su propia subjetividad, por puro afán de ser objetivo. Lejos de la asepsia de un Haneke (que también), la cámara cobra protagonismo, persiguiendo obsesivamente a los personajes. Van Sant despliega su particular lirismo estético (el motivo recurrente de las nubes), desenfoques y largos travellings incluidos, así como la presencia de sonidos y músicas extrañas, y un estilo de narración desordenado, que vuelve una y otra vez sobre lo mismo, pero desde diferente perspectiva. Lo que se consigue es una atmósfera enrarecida, tensa, un nivel de abstracción cercano a aquello que se suele denominar un “tour de force”.

Queda la polémica, pues, de si es lícito o no el aprovecharse de una tragedia real para hacer alarde de autoralismo, pues el autor no deja atrás su sello manierista y un poco petardo, pese a todo. Como “Gerry”, una obra decididamente poética, dura, nada complaciente, con el eros y el tánatos dándose la mano. Una firme y rigurosa aproximación a la verdad a través del arte, y en tal sentido, un auténtico triunfo.

(Ahora me disculpáis, voy a limpiarme los cristales de las gafas de pasta, que las tengo un poco empañadas).
 
He revisado, precisamente, Elephant (2003) y creo que la puesta en escena es muy justa con los personajes y con toda la tragedia, no me parece que Van Sant intente forzar nada a nivel de autor, de hecho, esa es una de sus principales virtudes y que está en las antípodas de lo que haría la mayoría ahora mismo con este material. Cada plano secuencia pertenece a su personaje y todo forma un mosaico sin jerarquías. El cine de Haneke es más aleccionador a través de la violencia, aquí se filma la tragedia como se filmaría un documental en la naturaleza.

Película clave, sin duda, en el cine norteamericano de este siglo.
 
Pues ya rula la última.

DEAD MAN’S WIRE

Y aquí sin mis estudios en titulación alguien la ha llamado: PRIME CRIME A TRUE STORY.

Buena recreación de los 70. Casting chulo con el Skardsgard payaso, Pacino viejuno, el ubicuo Coleman Domingo, Carey Elwes irreconocible, Kelly Lynch, y un irreconocible parte dos Dacre Montgomery.

Una historia real de 1977. Tras ser estafado por un banco, Tony Kiritsis se presenta en sus oficinas y secuestra al hijo del presidente de la compañía atándole al cuello un dispositivo mortal con un alambre conectado al gatillo de una escopeta. Exige que le devuelvan su dinero y una cuantiosa indemnización, además de una disculpa pública que será retransmitida por televisión y vista por millones de estadounidenses en prime time.


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