Recomendada queda esta miniserie, un Día de la Marmota con protagonista intentando sobrevivir a su fiesta de cumpleaños, la cual conduce a su muerte de mil maneras (cada vez más frecuentes y más ridículas), reapareciendo siempre allí a ritmo de Harry Nilsson.
Aunque tira de la peli de Ramis, la serie se guarda dos o tres giros bastante curiosos para mantener la maquinaria en movimiento y forzar a la protagonista a que resuelva el puzzle. Aunque la sangre y motor de la serie es sin duda Natasha Lyonne, fantástica y en modo ON todo el rato (la voz raspada, los tics, haciendo entretenida cualquier escena). Una performance afectadísima de Nueva York hecha mujer y con todos los vicios del mundo.
Mucha comedia cínica y diálogo afilado, un ritmo envidiable en cada episodio, look depurado (¡NY de noche!), el siempre divertido juego argumental de los loops y la repetición... y vueltas concéntricas sobre personalidades autodestructivas, pecados heredados, el miedo a las oportunidades, y el asumir que todos los que conoces van a cuestas con su equipaje emocional.
Papeles para el interesante Jeremy Bobb (THE KNICK, UNDER THE SILVER LAKE), alguna guest star y... ¡Burt Young!
Y muy cortita (8 caps de veintitantos minutos), aunque habrá segunda temporada.
