Un soberano truño incluso rebajando expectativas, que no vale gran cosa como simple “entretenimiento” y que tampoco “da lo que promete”, porque promete ser, o se vende, como una sátira política... y tampoco es demasiado ácida, hiriente o satírica, ya que eso significaría tomar algún partido y Segura prefiere dar una de cal y otra de arena, a la manera de un José Mota o de pretendidos cómicos oficiales del establishment que simulan equidistancia, que atacan a todos para en el fondo no atacar a nadie. Y sí, te ríes de vez en cuando con los chistes obscenos, fáciles y que reclaman algo del placer de cachondearse de lo prohibido, que eso siempre funciona.
El primer tramo de película se basa en una ocurrencia, Torrente entrando en política y ascendiendo, pero sin mucho recorrido, jugando algo a esa identificación y simpatía de barra de bar con un personaje que nació siendo una parodia abominable. Llámenme loco, pero Torrente no se quedaría sin más en “Nox”, más bien tocaría todas las puertas, incluyendo partidos progresistas, pues en el fondo no tiene más ideología que la de echarle morro como el sinvergüenza que es y lucrarse; ahí, donde reside la más genuina picaresca patria, es donde la peli mutaría en documental y donde Segura prefiere no meterse. El oportunismo no es el de su personaje, sino el suyo, no se ha currado nada, con ideas que ni desde lo más burdo o absurdo están bien planteadas (esa asesora de corrección política en un partido... que pretende ser de extrema derecha y contrario a ello), o cameos trasnochados, de amiguetes o de gente que ni sé quién narices son.
A partir de cierto momento la cosa se convierte ya en un encadenado de cameos y de pretendidos homenajes nostálgicos a la saga, dejando bien a las claras que no existe algo parecido a una trama, por tonta o simple que pudiera ser, y que no hay nada que contar. Incluso en contraste con el cutrismo de barrio de la original, aquí simplemente se ve una película barata y hecha en dos tardes. Dan todos mucha pena, pero es que alguno ya la daba infinita en su entrega propia; otros en cambio (otras) parece que hubieran pasado por algo chungo desde su época de gloria y casi mejor que no se hubieran prestado.
En un momento dado se nos presenta a un particular trío de fachas verdaderamente malvados para que en comparación nuestro José Luis salga bien librado; blanqueamiento descarado donde se ve el afán no de provocación sino de caer bien, ahora Torrente resulta que defiende, o medio defiende muy a su manera, a los inmigrantes y el matrimonio igualitario. Y no hay más que comparar el chiste del presidente de EEUU con el de “Torrente 3”, aquí directamente es que no hay ni chiste… En cuanto al cameo “internacional”, pues resulta lamentable que esta persona haya acabado como ha acabado, pero reconozco que incluso en semejante cenagal desprende cierta dignidad.
Muy buena campaña promocional como siempre (aquí este hombre no tiene rival), la sala llena a rebosar, pero lamentablemente un fenómeno sociológico como este no es la regla sino la excepción. Mejor que siga con sus comedietas familiares.