He vivido en Madrid. En un pisazo en primera línea de playa. En Badajoz. En Chiclana. En pleno centro de Cádiz. En un pueblito de Castellón. He pasado meses completos en el centro de Barcelona. Y con el tiempo, he aprendido unas cuantas cosas. Que me valen para mi, que es lo que me importa.
1) Vivir en pleno centro mola... durante un par de meses. Las primeras semanas, te hartas a dar paseos, ir al cine, restaurantes, museos... Es acojonante, oye... ¡Lo tienes todo aquí! ¡Andando!. Pasado un tiempo, lo tienes todo visto. Ya te da igual. Lo mismo aplica a las vistas al mar, o a la terraza espectacular donde puedes cenar a la luz de las estrellas. Poco a poco, eso deja de importarte, y cada vez te joden más los vecinos, el ruido de los coches, las putas olas, la contaminación, y sobre todo lo que te cuesta tener esos "privilegios" que ya no valoras. En una gran ciudad, sumémoslo que te sientes insignificante. Una hormiguita. No importas. Por eso me fui de Madrid.
2) Vivir con todo eso, normalmente implica hacerlo en un piso pequeño, interior, que te cuesta un riñón, y por el que pagas una fortuna. Yo también decidí saltarme ese hándicap, y viví en en centro, en un pisazo de trescientos metros donde poder tener todas mis mierdas. Rápidamente me di cuenta de que me salía carísimo poder tener todas mis mierdas. Podía haberme gastado lo mismo en un sitio más pequeño, tirar mis mierdas, y con el ahorro comprar mierdas sustitutas cada mes. Y volver a tirarlas. Me hubiese salido más barato.
3) Lo que más me echa para atrás de lo que otros anhelan (vivir en una gran ciudad, en el centro, en el meollo), son los putos vecinos. La gente, en general, es insoportable. No soporto el convivir con charos desatadas, con adolescentes hiperhormonados dando por saco, con bares en el bajo de tu edificio, con señoras que se pasean en tacones por toda la casa a las tres de la mañana... Llamadme antisocial, pero que les den mucho por culo.
4) Quiero tener sitio para mis hobbies. Quiero un taller para mis doscientas catorce herramientas eléctricas, una mesa enorme para restaurar mis espejos y marcos antiguos, un huerto donde sembrar mis tomates y mis lechugas. Y eso no me lo da un piso en el centro. Bueno, casi me lo dio, con mi piso de trescientos metros, y mi huerto/jardín en la terraza del edificio. Pero hasta eso jodieron los vecinos y su puta madre, haciéndome la vida imposible, y el disfrute, una entelequia.
Así que cuando busqué nueva casa, tenía clarísimo que quería disfrutar de las mieles del centro de una ciudad, pero sin vivir en ella. Que quería tener mi huerto y mis plantas. Que quería sitio para mis cosas. Que quería mi taller. Y que no quería vecinos. Y de pasta, que no fuese demasiada. Y quería comodidad y obra nueva. Sin complicaciones. Y por primera vez en mi vida, me compré mi casa usando la cabeza y no dejándome llevar. Y me metí en un pareado (no se podía llegar a un chalet), que me costó menos de 850 euros el metro cuadrado. Con 300 metros de jardín, y la posibilidad de hacer piscina. Con un garaje enorme donde he podido meter mi taller, y hacer un cuarto para las bicis. Con una buhardilla de setenta metros para mi solito. Con un solo vecino. Con aerotermia y suelo radiante, que puedo reírme del tiempo que haga fuera. A cinco minutos en coche de una capital. A diez de un centro comercial (dos en realidad). Y lo mejor, a cuarenta y cinco minutos en coche de Madrid, o a treinta y cinco en tren. Lo cual permitiría, incluso, que pudiera trabajar allí sin el más mínimo problema. Y no me he gastado los 5.104 euros el metro cuadrado que piden en la capital. Me he gastado SEIS VECES MENOS, que se dice pronto. Y teniendo gran parte de sus ventajas, y ninguno de sus inconvenientes.
Así que si, se puede vivir sin depender de que POR COJONES, tienes que estar en Madrid o Barcelona "porque todo está allí". Eso no es verdad. Es cuestión de establecer prioridades y renunciar a ciertas cosas para ganar otras. Y echarle huevos, claro. Pero quema mucho leer a cualquier jovenzuelo de hoy en día lloriqueando contínuamente por que no se puede comprar un piso en "su barrio", o por que "para trabajar, hay que estar en Madrid", y balbuceando que los "langostos" le "hemos robado su futuro". Anda y a tomar por culo, parásito. Espabila!
