UNA PATENTE MILLONARIA, EN EL OJO DEL HURACÁN
¿A quién benefició la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines?
Cuatro días después de que el avión MH370 de Malaysia Airlines desapareciera de forma misteriosa en el sudeste asiático, la oficina de patentes de Estados Unidos daba el visto bueno al registro de un súperconductor con aplicaciones en la industria militar y en la de las telecomunicaciones que podría devengar millones de euros en beneficios. Aparentemente inconexos, ambos hechos tienen un origen común.
Borja M. Herraiz07-04-2014
Los materiales súperconductores son aquellos que tienen la capacidad de transportar y transferir la energía sin que ésta disminuya bajo determinadas circunstancias o entornos y a una velocidad mucho mayor que otros. Desde su descubrimiento, sus aplicaciones se pueden ver casi por todos lados, desde las telecomunicaciones hasta la industria militar o la médica.
El pasado 11 de marzo, apenas 96 horas desde que se dejaran de recibir las señales de localización del vuelo MH370 de Malaysia Airlines con 239 personas (227 pasajeros y 12 tripulantes) a bordo, de momento de forma inexplicable, la Oficina Oficial de Patentes de Estados Unidos aprobó la patente número
8.671.381B presentada a partes iguales por cinco partes y que hace referencia a un revolucionario sistema aplicado a los súperconductores.
Cuatro de esas partes firmantes eran científicos de origen chino que viajaban en el desaparecido MH370, mientras que el otro 20 por ciento estaba en posesión de
Freescale Semiconductor Inc., una empresa con sede en Austin (Texas), fundada en 2004 a partir de la división de Motorola (la mayor absorción empresarial de una tecnológica en la historia, pues se pagó por ella 17.600 millones de dólares) y para la que trabajaban junto con otros 16 pasajeros del vuelo malayo.
Copia de la patente registrada bajo el número de referencia 8.671.381B. Fuente: US Patent and Trademark Office
Según la legislación estadounidense, si una patente es registrada por dos o más partes y una de éstas fallece o desaparece, su porcentaje será repartido por el resto de poseedores de dicha patente. Es decir, con el fallecimiento, según fuentes oficiales malayas, de los cuatro científicos chinos,
Peidong Wang, Zhijun Chen, Zhijong Cheng y Li Ying, la patente pasar a ser propiedad en exclusiva de Freescale Semiconductor Inc., que en un principio figura en el registro como 'cesionario', no como inventor o solicitante.
Esta anécdota, junto con el resto del misterio que rodea la desaparición del vuelo MH370, empezando por la presencia de cuatro pasajeros con pasaportes falsos en el avión, dos de ellos iraníes, ha dado pábulo a teorías conspiratorias de lo más fantasiosas.
Una de ellas es que la CIA, que tiene importantes contratos con Freescale y su matriz, Blackstone Group LP, propiedad del banquero de origen judío y 'tiburón' de Wall Street
Jacob Rothschild, habría neutralizado el avión para quedarse con un contrato preferencial sobre la patente 8.671.381B, valorada en miles de millones de dólares y cuya aplicación más directa es la de formar parte de chips para radares militares de última generación.
Para más inri, otro de los accionistas de Freescale es el
Carlyle Group, que estuvo en el ojo del huracán como una de las principales empresas contratistas del Ejército de Estados Unidos durante las guerras de Iraq y Afganistán y tuvo importantes conexiones empresariales en el pasado con el
Saudi Binladin Group, propiedad de la familia de Osama Bin Laden y al que muchos apuntan como patrocinador de los atentados del 11-S.
No es la primera vez que Rothschild se ve inmerso en polémicas de esta índole. Mantiene una estrecha relación con la familia Bush, ha estado siempre en el foco de los grandes negocios multimillonarios y cuenta con importantes intereses en diversas agencias de comunicación internacionales, Associated Press, Reuters, o France-Presse, lo que le ha dado a los internautas la 'prueba definitiva' de que la verdad sobre la desaparición del Boeing 777-200 está siendo ocultada a la opinión pública.
Por lo pronto, Freescale emitió un comunicado la semana pasada lamentando la pérdida de sus trabajadores, aunque sin entrar a confirmar o desmentir si estos se dedicaban a la rama militar de la empresa o a valorar el traspaso de la patente 8.671.381B en su totalidad.