Terminé de ver la primera temporada hace un par de semanas, y no tenía pensado ni comentarlo (este hilo lleva muerto meses), pero el PLASTA de Klopek lleva dándome la vara para que haga reseña, así que vamos p'allá. Aquí lo tienes, PLASTA. Deja ya de enviarme privados amenazándome y chantajeándome.
Bien, veamos... Veronica Mars, primera temporada...
Empezaré diciendo que la mayoría de las series de institutos me repatean. No las soporto. Tanto yanquis como españolas (éstas ya es que son la margarina de lo maligno, la Coca Cola light de la maldad). Y sí, Veronica Mars es, ante todo, una serie de institutos. Pero maldita sea, por fin encuentro una puñetera serie sin cien mil trilladísimos tópicos por episodio y que no deja a los teenagers como una panda de subnormales retrasados. La serie tiene su principal ambientación en el Instituto Neptune, al que como señala Kristen Bell en el primer episodio, "sólo acudes si tus padres son ricos o si trabajan para los ricos". Y a pesar de el ambiente de colegio elitista, y de que muchos de sus alumnos son niñatos mimados, "hijos de papá", no hay sensación de impostura en casi ningún momento: los adolescentes de Veronica Mars son personas REALES: pueden ser egocéntricos, mezquinos, egoístas, cabroncetes, cobardes, tocapelotas... o también pueden ser espabilados, listos, ambiciosos, inteligentes, responsables... pero no son ni los supergenios con afilada respuesta siempre presente de teleserie típica, ni los inverosímiles yonquis pijoputeros estereotipados de subproductos como Física o química. Esto ya es un punto a favor de la serie, sobre todo para gente como yo, que como ya dije antes, no soporto las casi siempre irreales series de instituto. A veces ese rasgo hace que incluso algunos episodios se me atraganten un poco, pero por lo general el Neptune High cumple al representar las movidas estudiantiles clásicas del paso 15-20 años.
Lo bueno llega cuando Veronica Mars comienza a contarte (el uso de la voz en off es estupendo, muy bien distribuido, sin abusar y suministrando la suficiente información -y coñas varias-) la trama principal de la temporada, y entonces te das cuenta que, en lugar de insertar las vivencias del personaje en ese instituto, lo que hace la serie es CACHONDEARSE de la ridiculez que traen la mayoría de esas situaciones de colegio de las que hablaba antes, llegando a veces al extremo de la parodia (lo de la página web gay es una genial vuelta de tuerca a la sobada trama de "si me dejas enseño por ahí este vídeo/foto/loquesea en el que sales haciendo guarreridas") y confirmando que, efectivamente, los teenagers pueden (podemos) llegar a ser unos palurdos integrales... salvo la señorita Mars, claro. Ahí está el punto culminante de esa "ridiculización", y uno de los mayores aciertos de la serie: el personaje de Veronica Mars. No quiero destripar mucho la trama de la serie, así que intentaré spoilear lo menos posible: Veronica fue uno de los máximos exponentes en su instituto del estilo de vida teen desfasado e inconsciente, hasta que tras sufrir un par de traumas se dio cuenta de que la mayoría de sus "amigos" eran unos gilipollas mimados del copón. Ahora que es marginada por todo el mundo, la Mars se dedica a cachondearse de los fisicaoquimiqueros en su cara.
Claro que si esta fuese una serie únicamente de institutos, no creo siquiera que me hubiese molestado en verla. Veronica Mars, al sufrir el vacío de sus antiguos amigos, se dedica a ayudar a su padre en su agencia de detectives privados familiar. Así, el verdadero pilar son las tramas detectivescas que trufan cada capítulo, divididos en dos tipos, a saber: por un lado, cada capítulo tiene un pequeño caso que Veronica (en ocasiones, junto a su padre) resuelve... normalmente casos que surgen en los pasillos del propio Neptune. Mi ex novio me acosa, me han robado nosequé importante, hay un chaval que dice que me va a nosecuantos, etc. Todos ellos son resueltos en una intriga rollo Agatha Christie o Sherlock Holmes meets El Siglo XXI. Por otro lado, está la trama principal de la primera temporada, el misterio en torno al asesinato de Lilly Kane, la mejor amiga de Veronica y hermana de su ex novio, cuya muerte provocó una reacción en cadena que terminó con los Mars repudiados por medio pueblo y con la madre de Veronica dejándolos tirados. Esta trama avanza poco a poco e incluye los típicos giros argumentales, los cuales (todo sea dicho) funcionan sólo a ratos.
Y ahora vamos con lo que realmente es el punto fuerte de la serie, el motor, lo que la hace avanzar capítulo a capítulo, lo que la ha convertido en una de las más punteras de los últimos años: KRISTEN BELL.
Klopek me obliga a pedirle perdón por todas aquellas veces que me reía de su extrema adoración por esa rubia enana graciosilla que no sabía ni quien era: Kristen Bell no sólo es guapa y está buena, sino que consigue mantener sobre sus hombros TODA UNA SERIE, apareciendo prácticamente en cada escena. Todo un talentazo interpretativo que, de escoger bien sus futuros proyectos, puede dar MUCHO que hablar en los próximos años. Podría afirmar sin miedo que Bell compone uno de los mejores personajes que se han visto en la televisión en los próximos años, insuflando auténtica vida a un personaje realmente complicado y arriesgado, realizando una interpretación, desde el equilibrio entre la parodia y la verosimilitud hasta el espléndido trabajo vocal, sólo por la cual ya merece la pena ver la serie. Huelga decir que el personaje es un auténtico caramelo para los guionistas, que la miman con diálogos sagaces cargados de humor negro y cinismo. Dentro de toda la marea de personajes indudablemente existentes en la realidad que pueblan la serie, Veronica Mars es el único que resultaría demasiado raro (lamentablemente) encontrar en la vida real. De ahí su encanto.
Y además es un bombón y está como un queso de buena. Ahí queda eso.
Claro que sería injusto no reconocer al OTRO pilar actoral de la serie, un inspiradísimo Enrico Colantoni (el fotógrafo calvo de la sitcom Dame un respiro (Just shoot me), por ejemplo), que se ajusta como un guante al gran Keith Mars, ex policía reciclado en detective, un tipo que ve cómo su vida de desmorona mientras intenta sacar adelante a su díscola hija. Colantoni mueve a su personaje entre lo cómico (memorable el numerito que monta para asustar al realquilado que no paga) a lo dramático (la escena en la que enseña a su hija el contenido de cierto sobre. No diré más). Las escenas entre Keith y Veronica son, de largo, lo mejor de la serie.
Respecto al resto del reparto, aquí la cosa ya empeora notablemente. El sidekick de V, su "Robin" particular, lo encarna un tal Percy Daggs bastante limitadito. Peor aún está Teddy Dunn en su papel de Duncan Kane, ex novio de Veronica y serio candidato al premio al Personaje Menos Interesante en la Historia de la Televisión. La cosa ya toma tintes serios con la penosa interpretación de Jason Dohring en el no menos patético personaje de Logan Echolls, el típico chulillo mimado que a mitad de la serie experimenta una DESCOJONANTE (por TOTALMENTE RIDÍCULA E ILÓGICA) transformación que termina con la poca dignidad que le quedaba al personaje. Si a esto sumamos que el tal Jason Dohring sólo tiene UNA expresión, y creedme que no estoy exagerando: UNA PUTA EXPRESIÓN DURANTE TODA LA TEMPORADA... pues mal vamos. Los únicos que salen bien parados son un correctito Francis Capra (¿será pariente de Frank Capra?) como el malote Weevil, todo un estereotipo con patas, y la solvente Tina Majorino como Mac, curioso personaje que espero obtenga más desarrollo en la segunda temporada.
Esto ya durado demasiado, sí. Pero es que si no escribía un tochaco sobre la serie, os aseguro que Klopek me mataba, me resucitaba y me volvía a matar. Resumiendo: Veronica Mars es, al mismo tiempo, una serie de institutos creíble y una serie de detectives, con un guión sorprendentemente irónico e inteligente, dos actores por los que ya merece la pena ver los capítulos y un tono entre la parodia, la intriga y el drama comedido que termina haciéndose querer. Echad un vistazo al piloto: ahí está la esencia de la serie. Y si os gusta, enviad un privado a Klopek: os recompensará encantado.
Bien, veamos... Veronica Mars, primera temporada...
Empezaré diciendo que la mayoría de las series de institutos me repatean. No las soporto. Tanto yanquis como españolas (éstas ya es que son la margarina de lo maligno, la Coca Cola light de la maldad). Y sí, Veronica Mars es, ante todo, una serie de institutos. Pero maldita sea, por fin encuentro una puñetera serie sin cien mil trilladísimos tópicos por episodio y que no deja a los teenagers como una panda de subnormales retrasados. La serie tiene su principal ambientación en el Instituto Neptune, al que como señala Kristen Bell en el primer episodio, "sólo acudes si tus padres son ricos o si trabajan para los ricos". Y a pesar de el ambiente de colegio elitista, y de que muchos de sus alumnos son niñatos mimados, "hijos de papá", no hay sensación de impostura en casi ningún momento: los adolescentes de Veronica Mars son personas REALES: pueden ser egocéntricos, mezquinos, egoístas, cabroncetes, cobardes, tocapelotas... o también pueden ser espabilados, listos, ambiciosos, inteligentes, responsables... pero no son ni los supergenios con afilada respuesta siempre presente de teleserie típica, ni los inverosímiles yonquis pijoputeros estereotipados de subproductos como Física o química. Esto ya es un punto a favor de la serie, sobre todo para gente como yo, que como ya dije antes, no soporto las casi siempre irreales series de instituto. A veces ese rasgo hace que incluso algunos episodios se me atraganten un poco, pero por lo general el Neptune High cumple al representar las movidas estudiantiles clásicas del paso 15-20 años.
Lo bueno llega cuando Veronica Mars comienza a contarte (el uso de la voz en off es estupendo, muy bien distribuido, sin abusar y suministrando la suficiente información -y coñas varias-) la trama principal de la temporada, y entonces te das cuenta que, en lugar de insertar las vivencias del personaje en ese instituto, lo que hace la serie es CACHONDEARSE de la ridiculez que traen la mayoría de esas situaciones de colegio de las que hablaba antes, llegando a veces al extremo de la parodia (lo de la página web gay es una genial vuelta de tuerca a la sobada trama de "si me dejas enseño por ahí este vídeo/foto/loquesea en el que sales haciendo guarreridas") y confirmando que, efectivamente, los teenagers pueden (podemos) llegar a ser unos palurdos integrales... salvo la señorita Mars, claro. Ahí está el punto culminante de esa "ridiculización", y uno de los mayores aciertos de la serie: el personaje de Veronica Mars. No quiero destripar mucho la trama de la serie, así que intentaré spoilear lo menos posible: Veronica fue uno de los máximos exponentes en su instituto del estilo de vida teen desfasado e inconsciente, hasta que tras sufrir un par de traumas se dio cuenta de que la mayoría de sus "amigos" eran unos gilipollas mimados del copón. Ahora que es marginada por todo el mundo, la Mars se dedica a cachondearse de los fisicaoquimiqueros en su cara.
Claro que si esta fuese una serie únicamente de institutos, no creo siquiera que me hubiese molestado en verla. Veronica Mars, al sufrir el vacío de sus antiguos amigos, se dedica a ayudar a su padre en su agencia de detectives privados familiar. Así, el verdadero pilar son las tramas detectivescas que trufan cada capítulo, divididos en dos tipos, a saber: por un lado, cada capítulo tiene un pequeño caso que Veronica (en ocasiones, junto a su padre) resuelve... normalmente casos que surgen en los pasillos del propio Neptune. Mi ex novio me acosa, me han robado nosequé importante, hay un chaval que dice que me va a nosecuantos, etc. Todos ellos son resueltos en una intriga rollo Agatha Christie o Sherlock Holmes meets El Siglo XXI. Por otro lado, está la trama principal de la primera temporada, el misterio en torno al asesinato de Lilly Kane, la mejor amiga de Veronica y hermana de su ex novio, cuya muerte provocó una reacción en cadena que terminó con los Mars repudiados por medio pueblo y con la madre de Veronica dejándolos tirados. Esta trama avanza poco a poco e incluye los típicos giros argumentales, los cuales (todo sea dicho) funcionan sólo a ratos.
Y ahora vamos con lo que realmente es el punto fuerte de la serie, el motor, lo que la hace avanzar capítulo a capítulo, lo que la ha convertido en una de las más punteras de los últimos años: KRISTEN BELL.
Klopek me obliga a pedirle perdón por todas aquellas veces que me reía de su extrema adoración por esa rubia enana graciosilla que no sabía ni quien era: Kristen Bell no sólo es guapa y está buena, sino que consigue mantener sobre sus hombros TODA UNA SERIE, apareciendo prácticamente en cada escena. Todo un talentazo interpretativo que, de escoger bien sus futuros proyectos, puede dar MUCHO que hablar en los próximos años. Podría afirmar sin miedo que Bell compone uno de los mejores personajes que se han visto en la televisión en los próximos años, insuflando auténtica vida a un personaje realmente complicado y arriesgado, realizando una interpretación, desde el equilibrio entre la parodia y la verosimilitud hasta el espléndido trabajo vocal, sólo por la cual ya merece la pena ver la serie. Huelga decir que el personaje es un auténtico caramelo para los guionistas, que la miman con diálogos sagaces cargados de humor negro y cinismo. Dentro de toda la marea de personajes indudablemente existentes en la realidad que pueblan la serie, Veronica Mars es el único que resultaría demasiado raro (lamentablemente) encontrar en la vida real. De ahí su encanto.
Y además es un bombón y está como un queso de buena. Ahí queda eso.
Claro que sería injusto no reconocer al OTRO pilar actoral de la serie, un inspiradísimo Enrico Colantoni (el fotógrafo calvo de la sitcom Dame un respiro (Just shoot me), por ejemplo), que se ajusta como un guante al gran Keith Mars, ex policía reciclado en detective, un tipo que ve cómo su vida de desmorona mientras intenta sacar adelante a su díscola hija. Colantoni mueve a su personaje entre lo cómico (memorable el numerito que monta para asustar al realquilado que no paga) a lo dramático (la escena en la que enseña a su hija el contenido de cierto sobre. No diré más). Las escenas entre Keith y Veronica son, de largo, lo mejor de la serie.
Respecto al resto del reparto, aquí la cosa ya empeora notablemente. El sidekick de V, su "Robin" particular, lo encarna un tal Percy Daggs bastante limitadito. Peor aún está Teddy Dunn en su papel de Duncan Kane, ex novio de Veronica y serio candidato al premio al Personaje Menos Interesante en la Historia de la Televisión. La cosa ya toma tintes serios con la penosa interpretación de Jason Dohring en el no menos patético personaje de Logan Echolls, el típico chulillo mimado que a mitad de la serie experimenta una DESCOJONANTE (por TOTALMENTE RIDÍCULA E ILÓGICA) transformación que termina con la poca dignidad que le quedaba al personaje. Si a esto sumamos que el tal Jason Dohring sólo tiene UNA expresión, y creedme que no estoy exagerando: UNA PUTA EXPRESIÓN DURANTE TODA LA TEMPORADA... pues mal vamos. Los únicos que salen bien parados son un correctito Francis Capra (¿será pariente de Frank Capra?) como el malote Weevil, todo un estereotipo con patas, y la solvente Tina Majorino como Mac, curioso personaje que espero obtenga más desarrollo en la segunda temporada.
Esto ya durado demasiado, sí. Pero es que si no escribía un tochaco sobre la serie, os aseguro que Klopek me mataba, me resucitaba y me volvía a matar. Resumiendo: Veronica Mars es, al mismo tiempo, una serie de institutos creíble y una serie de detectives, con un guión sorprendentemente irónico e inteligente, dos actores por los que ya merece la pena ver los capítulos y un tono entre la parodia, la intriga y el drama comedido que termina haciéndose querer. Echad un vistazo al piloto: ahí está la esencia de la serie. Y si os gusta, enviad un privado a Klopek: os recompensará encantado.