Pues el fin de semana yo me vi
Blue Collar, de Paul Schrader, aprovechando que
@carrion la mencionó hace poco y no la había visto. De hecho, de Schrader como director, solo he visto "El beso de la pantera". Además, me sirve como visionado-homenaje al gran Yaphet Kotto, que ya no está con nosotros. Rostro mítico de varias películas que me marcaron en mi infancia, ya sea su carnavelesco Dr. Kananga de "Vive y deja morir", el pragmático Dicky Coombes de "Brubaker" o el camionero cínico Parker de "Alien".
Narra la alienación de tres amigos que trabajan en una cadena de montaje de coches en Detroit. El trabajo es embrutecedor, el sueldo mísero, los capataces, unos cabrones, y el sindicato no mueve un dedo por ellos. Su desencanto y las diversas necesidades materiales que todos tienen, les lleva a planear un robo en la caja fuerte del sindicato, pero en vez de dinero, hallarán documentos, pruebas de los tejemanejes económicos del sindicato, que presta dinero a intereses usureros con las cuotas de los trabajadores, embolsándose los beneficios. Y por recuperar esos papeles, están dispuestos a matar.
Es interesante que cada protagonista representa a un tipo humano perfectamente identificable hoy en día (nada ha cambiado). El personaje de Kotto es un hombre experimentado y cínico, sabe cómo funcionan las cosas y que nada se puede cambiar ni hacer mejor, así que lo suyo es aprovecharse del sistema a cada ocasión, de forma destructiva si es posible. El de Keitel es el hombre íntegro que aún tiene fe en el sistema (no hay más que ver como salta a la yugular del personaje interpretado por Cliff De Young cuando este critica al sindicato) y Pryor, el hombre que critica las injusticias de los de arriba, no porque sean moralmente malas o injustas, sino porque él no está entre los de arriba.
Lo más irónico es que seguramente, hoy una cadena de montaje ya no tendrá a centenares de hombres currando, con sus problemas laborales y sindicales, sino un montón de máquinas automáticas y un puñado de operarios para controlar el proceso.
La película es una crítica, ácida y dura, aunque también hay momentos de comedia (el asalto a la caja fuerte, con esos disfraces, es un momento extraordinariamente cómico, por lo patético de todo). Me voy a ver ahora la de "Hardcore, un mundo oculto".