El tren de las 3.10 (Delmer Daves. 1957)
recuerdo el árbol del ahorcado y como el portentoso Daves ya pintaba auténticos cuadros ahí, aquí tenemos un B/N muy especial, unos amaneceres, sombras y nitidez espectaculares, algo de ecos fordianos en la mujer del prota, un hombre absolutamente íntegro, ergo muy peligroso, un manejo de la tensión más propio del cine negro (la historia original es de Elmore Leonard, que pasó del western al negro), y unos protagonistas y situaciones nada típicos, Glenn Ford construye un tipo distinto y Van Heflin un caracter absolutamente rocoso en sus principios, la peli tiene un punto de originalidad y desde luego es pura maestría, hasta desembocar en ese final casi "milagroso", la construcción que Daves hace de la pareja es preciosa, un tipo todo terreno y completo rodando acción, tensión, sentimientos... todo el texto en la habitación del hotel apabulla, con ese desafío de la palabra, de un Glenn Ford, que al final, se parecerá al "héroe" más de lo esperado.
Space children (Jack Arnold. 1958)
pese a quién está detrás de la cámara -Arnold suele moverse muy bien en el género- aquí tenemos una ci·fi muy regulera en ambiente extraño.. o no, cambiamos los suburbs por un extraño camping al lado de una instalación militar; el problema es que la trama depende de muy poca cosa, un extraño cuerpo caído del cielo, con mensaje utópico al final y una especie de grupo de niños, lo más interesante, que por momentos se comporta como the children of the damned, pero es una cinta demasiado escasa, en apenas una hora de duración se sobra.

