Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan. 1962)
tras años sin verla es todo un redescubrimiento, a mí la verdad es que me gusta mucho más toda la primera mitad, al estilo de la Noche del Cazador, con esa trama de miedos y mitologías infantiles en forma de puro cuento con ogro incluído -en realidad el ogro real acabará siendo otro- con ambientación maravillosa en tierras sureñas, claro que con esos dos niños actores, gigantescos, todo es posible, y bueno, es innegable el atractivo de un personaje como Atticus Finch, no tanto en el juicio -casi toda la segunda mitad- sino en su relación con los hijos, esa forma de guiar la educación moral de un niño, su parte final me provoca algo de sorpresa, no me creo muy bien que un tipo como Atticus acepte de buen grado lo que ha pasado con el borrachín, en todo caso un peliculón comercial como se hacían antes, impresiona.... mucho más que una peli sobre derechos civiles, profundo sur, Ox-Bows varios o racismo -que también- sobre todo una peli sobre la infancia.. es precioso lo que Mulligan y el guión construyen sobre la relación entre Atticus y sus hijos.
y aunque esté muy sobado, monumental la partitura de Elmer Bernstein, casi un Aaron Copland del cine.

tras años sin verla es todo un redescubrimiento, a mí la verdad es que me gusta mucho más toda la primera mitad, al estilo de la Noche del Cazador, con esa trama de miedos y mitologías infantiles en forma de puro cuento con ogro incluído -en realidad el ogro real acabará siendo otro- con ambientación maravillosa en tierras sureñas, claro que con esos dos niños actores, gigantescos, todo es posible, y bueno, es innegable el atractivo de un personaje como Atticus Finch, no tanto en el juicio -casi toda la segunda mitad- sino en su relación con los hijos, esa forma de guiar la educación moral de un niño, su parte final me provoca algo de sorpresa, no me creo muy bien que un tipo como Atticus acepte de buen grado lo que ha pasado con el borrachín, en todo caso un peliculón comercial como se hacían antes, impresiona.... mucho más que una peli sobre derechos civiles, profundo sur, Ox-Bows varios o racismo -que también- sobre todo una peli sobre la infancia.. es precioso lo que Mulligan y el guión construyen sobre la relación entre Atticus y sus hijos.
y aunque esté muy sobado, monumental la partitura de Elmer Bernstein, casi un Aaron Copland del cine.


