Mensch Maschine
Santur
Cortocircuito 2 (Kenneth Johnson, 1988)
Secuela de las andanzas del robot ingenuo-parlanchín más famoso de los 80, que como mandan los cánones de cualquier secuela/remake, esta vez se desarrolla en un ámbito urbano, en contraposición al ambiente más campestre de la primera parte. Si bien el encanto de Johnny 5 sigue intacto, no se puede decir lo mismo del ritmo del film, y muy especialmente, de los actores que acompañan al animatronic, absolutamente faltos de carisma, y lo que es peor, de química con el robot. Eso no significa que algunas situaciones y el concepto del film en general no sea interesante, que lo es, y ofrece algunos momentos francamente divertidos. Pero por norma, están fatalmente desarrollados y rematados, y deslucen absolutamente lo que podría haber sido una secuela con algo realmente novedoso que aportar, aún tratándose de una peli enteramente concebida para agradar a los críos. Tampoco ayudan una realización mediocre en el mejor de los casos, y muchas veces, la irritante BSO más propia de una telecomedia de la época que de un film de ciencia ficción.
En definitiva, un film muy flojo, pero que siempre tendrá un pase por el cariño que despierta su protagonista y sus peculiares andanzas e idiosincrasia tan típica de la niñez en los 80, es decir, adicción a la TV y ametralladora a discreción de referencias pop.
Un saludete.
Secuela de las andanzas del robot ingenuo-parlanchín más famoso de los 80, que como mandan los cánones de cualquier secuela/remake, esta vez se desarrolla en un ámbito urbano, en contraposición al ambiente más campestre de la primera parte. Si bien el encanto de Johnny 5 sigue intacto, no se puede decir lo mismo del ritmo del film, y muy especialmente, de los actores que acompañan al animatronic, absolutamente faltos de carisma, y lo que es peor, de química con el robot. Eso no significa que algunas situaciones y el concepto del film en general no sea interesante, que lo es, y ofrece algunos momentos francamente divertidos. Pero por norma, están fatalmente desarrollados y rematados, y deslucen absolutamente lo que podría haber sido una secuela con algo realmente novedoso que aportar, aún tratándose de una peli enteramente concebida para agradar a los críos. Tampoco ayudan una realización mediocre en el mejor de los casos, y muchas veces, la irritante BSO más propia de una telecomedia de la época que de un film de ciencia ficción.
En definitiva, un film muy flojo, pero que siempre tendrá un pase por el cariño que despierta su protagonista y sus peculiares andanzas e idiosincrasia tan típica de la niñez en los 80, es decir, adicción a la TV y ametralladora a discreción de referencias pop.
Un saludete.