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Pues al fin he visto "El experimento del Dr. Quatermass" de 1955. Un cohete espacial británico en su regreso a la Tierra, ideado por el profesor Bernard Quatermass, tiene como único superviviente a un hombre que parece aquejado de una extraña enfermedad (por cierto, el mismo actor que aparece al principio de otra destacada obra Hammer “La maldición del hombre lobo”) su aspecto casi cadavérico resulta espeluznante. Pronto seremos testigos de su curiosa mutación, un proceso de metamorfosis del que prefiero no desvelar nada. La película cuenta con una extraordinaria fotografía en blanco y negro y una maravillosa banda sonora de James Bernard (como no podía ser de otra manera) que contribuya a crear el clima adecuado desde el minuto 1.
Si no estoy equivocado, esta sería la primera película que lanza a la Hammer a ser lo que fue, su primer gran clásico. Estamos ante una historia que mezcla ciencia ficción con terror, de forma similar a lo que tiempo después hará Carpenter con “La cosa” (algunas escenas de esta obra maestra ochentera parecen tomar como referencia esta cinta hammeriana) o Cronenberg con “La mosca” (inolvidable transformación), dos obras inmortales del género. Aunque también se podrían citar “La masa devoradora” o su remake “El terror no tiene forma”. Resulta también complicado no acordarse del universo Lovecraft especialmente en la parte final de la película.
Creo que, si me pusieran una pistola en la cabeza y me obligaran a elegir cuál de las 3 películas de Quatermass me gusta más... estaría bien jodido

La primera parte es la más sencilla, tanto en medios como narrativamente (es previa a la explosión de la Hammer como "casa del terror") pero muy interesante, con ese misterio "de la habitación cerrada", en este caso, una nave espacial en pleno vuelo. Donlevy compone a un Quatermass en la línea de científicos fríos que ponen a la ciencia por encima del interés humano, algo en la línea del doctor Carrington de "El enigma de otro mundo" pero algo menos fanático. Richard Wordsworth (el mendigo de "La maldición del hombre lobo", ¡palabras mayores!) compone a un atormentado e inhumano astronauta, víctima de la "maldición". Algunos han querido ver semejanzas frankensteinianas en el nombre del personaje (Victor, como el doctor Frankenstein) y el encuentro con una niña, escena muy similar al encuentro mítico de la película de Whale...
La segunda parte tiene una trama más compleja y una "conspiración" mucho más extendida y peligrosa, y como ocurre con otra maravilla de ciencia ficción de la época "La invasión de los ladrones de cuerpos" tenemos a unos extraterrestres que se apoderan de la voluntad de los humanos siendo casi indistinguibles de los humanos no contaminados, y van extendiendo lentamente su silenciosa invasión gracias a una planta industrial y a la complicidad de una aldea cercana. Donlevy compone aquí a un Quatermass centrado y determinado, pero algo menos frío, necesariamente humanista, porque aquí la amenaza contra la humanidad y la paz de la Tierra es mucho más clara, casi lovecraftiana.
Y luego está la maravillosa tercera parte, que Tobe Hooper homenajearía sin verguenza alguna en la deliciosa "Lifeforce" y donde, los primeros compases de la cinta devienen en absolutamente realistas y científicos: se encuentra un objeto no identificado en el Metro de Londres, se estudia, aparecen militares y científicos... es curioso (e irónico) que Quatermass y sus compinches, en la segunda parte, tenían reparos en destapar la conspiración ante las autoridades, por miedo a que los extraterrestres se hubieran infiltrado ya en las altas esferas del poder. Aquí existe el mismo reparo, pero no por miedo a una posible contaminación alienígena, sino porque esas altas esferas (políticas y militares) son sencillamente imbéciles. Individuos con delirios de grandeza ponen trabas burocráticas, mienten y enredan, complicando los problemas en vez de solucionarlos, por motivos tan peregrinos como los celos, la envidia o las rencillas personales. Muy lovecraftiana también la idea de que los elementos sobrenaturales del pasado (casas encantadas, fantasmas, brujería) están directamente conectadas con entidades supra-terrestres, y tienen una explicación científica y no sobrenatural, aunque dicha explicación esté muy por encima de nuestro entendimiento...