Valek
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Respuesta: El Spielbergpost
Ayer me metí en vena EL IMPERIO DEL SOL, creo que por muchos motivos la situaria como una de mis favoritas del jew. Tanto como por lograr una obra de madurez redonda, aunque odio ese termino, como por meter todos sus fantasmas personales en 2 hora y pico y salir airoso. Desde luego mucho más solida que la de los negros llorones en la que no acabo de entrar, aunque le reconozco su buen hacer tras la cámara, faltaría más coño...La crítica fue desdeñosa, pero que sabran ellos, el tipo nada como un pez en el agua en las secuencias de multitudes tomando el relevo a Lean, pasando de las secuencias intimistas a la épica como quien se cambia de camisa, mirad todo el tramo que va desde lo de las minas, el palizón a malkovich (casi estamos deseando que ocurra) o el momento del dignisimo sargento desmoronandose ante la canción que canta Jamie. Esa nevera repleta que se abre a plano al principio para minutos después pudrirse, esos relojes que detienen el tiempo parandose en la pared. Se puede decir que la odisea de Ballard fue la de un niño al que le arrebataron la infancia, ese plano final cerrando los ojos en la que nada volver a ser como antes es puro Stendhal

Ayer me metí en vena EL IMPERIO DEL SOL, creo que por muchos motivos la situaria como una de mis favoritas del jew. Tanto como por lograr una obra de madurez redonda, aunque odio ese termino, como por meter todos sus fantasmas personales en 2 hora y pico y salir airoso. Desde luego mucho más solida que la de los negros llorones en la que no acabo de entrar, aunque le reconozco su buen hacer tras la cámara, faltaría más coño...La crítica fue desdeñosa, pero que sabran ellos, el tipo nada como un pez en el agua en las secuencias de multitudes tomando el relevo a Lean, pasando de las secuencias intimistas a la épica como quien se cambia de camisa, mirad todo el tramo que va desde lo de las minas, el palizón a malkovich (casi estamos deseando que ocurra) o el momento del dignisimo sargento desmoronandose ante la canción que canta Jamie. Esa nevera repleta que se abre a plano al principio para minutos después pudrirse, esos relojes que detienen el tiempo parandose en la pared. Se puede decir que la odisea de Ballard fue la de un niño al que le arrebataron la infancia, ese plano final cerrando los ojos en la que nada volver a ser como antes es puro Stendhal