Max Renn
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Además, Dussander, creo que la versión de "Wake in Fright" que rula por ahí está restaurada. Al menos así la vi yo: bastante bien de imagen y sonido para ser del 71.
Extendiéndome un poco, a mí me ha parecido una pesadilla circular sofocante (el primer plano ya lo resume). Acompañas al protagonista en su progresivo descenso a los infiernos en un entorno salvaje y primitivo que se nutre del alcohol y la violencia como vías de escape. En ese territorio alejado de la mano de Dios, en donde hay escasos estímulos y ocupaciones y una ausencia de control, campa a sus anchas el lado primitivo de un colectivo entregado a los impulsos primarios, animales. Añadamos el calor, la sequedad, la aridez, la suciedad... y comprenderemos el malestar de ese personaje que va cayendo en las redes hasta quedar atrapado. Sus sueños truncados. No hay escapatoria para él. Pero no sólo es culpable de su desgracia el entorno, sino el propio personaje que tiende a caer por sí mismo en un agujero, pues manifiesta una debilidad al ser tan permeable. Realmente, creo que el gran mérito de la película es ser muy convincente a la hora de hacerte palpar con extrema veracidad la "depravación", por decirlo de alguna manera, de los lugareños y el efecto ambiental de una Australia profunda que devora a quien ose atravesar esas tierras.
Por otra parte, mención especial para la brutal cacería de canguros, expresada con una crueldad extrema que produce una absoluta perturbación. Muy desagradable y difícil de soportar para aquellos que no aguantamos el sufrimiento animal. En la novela de Kenneth Cook (que también es magnífica), este pasaje también es bestial, y Kotcheff tiene los santos cojones de no quedarse atrás y reproducirlo en pantalla con un tono malsano que sólo me imagino posible en la década setentera y en una industria que permita tal atrevimiento.
Sobre las referencias sexuales, incluyendo una sugerida relación homosexual, pues más de lo mismo: el punto de vista siempre incomoda.
Extendiéndome un poco, a mí me ha parecido una pesadilla circular sofocante (el primer plano ya lo resume). Acompañas al protagonista en su progresivo descenso a los infiernos en un entorno salvaje y primitivo que se nutre del alcohol y la violencia como vías de escape. En ese territorio alejado de la mano de Dios, en donde hay escasos estímulos y ocupaciones y una ausencia de control, campa a sus anchas el lado primitivo de un colectivo entregado a los impulsos primarios, animales. Añadamos el calor, la sequedad, la aridez, la suciedad... y comprenderemos el malestar de ese personaje que va cayendo en las redes hasta quedar atrapado. Sus sueños truncados. No hay escapatoria para él. Pero no sólo es culpable de su desgracia el entorno, sino el propio personaje que tiende a caer por sí mismo en un agujero, pues manifiesta una debilidad al ser tan permeable. Realmente, creo que el gran mérito de la película es ser muy convincente a la hora de hacerte palpar con extrema veracidad la "depravación", por decirlo de alguna manera, de los lugareños y el efecto ambiental de una Australia profunda que devora a quien ose atravesar esas tierras.
Por otra parte, mención especial para la brutal cacería de canguros, expresada con una crueldad extrema que produce una absoluta perturbación. Muy desagradable y difícil de soportar para aquellos que no aguantamos el sufrimiento animal. En la novela de Kenneth Cook (que también es magnífica), este pasaje también es bestial, y Kotcheff tiene los santos cojones de no quedarse atrás y reproducirlo en pantalla con un tono malsano que sólo me imagino posible en la década setentera y en una industria que permita tal atrevimiento.
Sobre las referencias sexuales, incluyendo una sugerida relación homosexual, pues más de lo mismo: el punto de vista siempre incomoda.

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