He revisionado dos de mis fantastique fetiche setenteros, con miedo a que asaltase la amarga, parcial o total, decepción sufrida con otras (
Lemora, Hauting of Julia…) pero descubriendo, con alegría, que se mantienen al nivel –excelentes las dos- que les recordaba, ambas hijas de “Carnival of Souls”, George A. Romero y un punto Polanski, pero con personalidad.
MESSIAH OF EVIL a.k.a DEAD PEOPLE (1973, Williard Huyk & Gloria Katz *). Una especie de historia de vínculo Lovecraft, con elementos figurativos arty. La chica en la casa de la playa (me pirra el horror costero), en una ciudad poseída por el muy antiguo recuerdo de la visita de un sobrenatural Extraño, que hará desatar el Horror cuando la Luna se vuelva Roja de Sangre. La sinopsis sucumbe ante lo que de verdad llama la atención: haber visto una pesadilla en imágenes, con personajes bizarre deambulando por escenarios y situaciones de ensueño, más conseguida (tal es su abrumadora sugerencia atmosférica, colorista, abstracta y espectral) que el “pretendo que mis films sean como sueños” de Fulci, aunque aquí sí verdaderamente todo debido -al parecer- por la locura de post-producción (lo cual no merma, aún involuntario, haber conseguido semejante resultado). Una terrorífica y asombrosa sensación entre la vigilia y lo irreal, me queda tras verla y, sobre todo, recordarla. Para el recuerdo: el gigante albino, el peso de la maldición primitiva en el mundo moderno y dos escenas geniales: en un supermercado y un cine.
*si, son los de “Howard El Pato”, pero nada que ver.
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LA MALDICIÓN DE LOS BISHOP (Let’s Scare Jessica to Death, 1971 – John Hancock). Con un esquema similar a la anterior (mujer protagonista, voz en off, locura y estructura circular) este film me produce una indefinible fascinación incluso mayor: quizá su mezcla temática (fantasmas, vampiros, zombis), los escenarios, su languidez y atmósferas elusivas, sus dos hipnóticas actrices, no sé. Aparte cierto desaliño en realización y montaje, dejadme pues que la visión subjetiva (lo siento) me invada, y siga a la pobre Jessica salida de un psiquiátrico (muy creíble entre sonriente y desconcertada Zohra Lampert) que oye voces en cementerios o encuentra a vampíricas pelirrojas Carmillescas (fascinante Marie Claire Costello) en la casa junto al lago, adonde llega con su novio y su hermano: será su dispersión narrativa (que entiendo no guste) ¿reflejo de una mente perturbada?; la presencia continua, sensitiva, del viento, susurros, del agua, la niebla, de naturaleza y lugares (y fotografías) abandonados; del inusual y arriesgado –pero conseguido- uso mayoritario del ambiente diurno para el suspense o el terror; o el maravilloso final, triste sospecha de la decaída de Jessica (sola en una barca, su mente perdida, quizá para siempre) cuando quizá, esta vez, no se lo había imaginado todo.