Mi gran boda griega (Joel Zwick, 2002)
Podríamos decir que el cine para tías se divide en dos corrientes principales: las películas sobre y para chicas que se creen guapas, y las películas sobre y para chicas que se ven feas. Esta película pertenece al segundo caso, y como es menester en estas ocasiones, la trama sigue la típica moraleja: no importa cuán cardo, pánfila e insegura seas, tarde o temprano aparecerá un tipo buenorro de buena posición que se volverá loco por tí, y tragará con todo lo que tú quieras sin que tengas que esforzarte lo más mínimo. Claro, luego pasa lo que pasa, muchas de las pobres ilusas que degluten estos productos se tiran años sin saber lo que es un miembro viril, amargando a los que están a su alrededor, mientras justifican su soltería con la clásica excusa de 'es que soy muy exigente'.
En fin, entre los productores de esta ginkana a la paciencia está Tom Hanks, quien está casado también con una mujer de origen griego, y se ve que entiende el calvario por el que tiene que pasar el protagonista del film.
¿Y la peli qué tal?