Círculo de la muerte (1977): Basada en una novela de Peter Straub (que desconozco) nos narra en el prólogo la vida familiar de los Lofting (padre, madre e hija) para a continuación, en una escena desgarradora, mostrarnos como la hija del matrimonio se ahoga con un trozo de manzana. Ya moribunda, y ante la impotencia de no poder ayudarla, la madre, Julia (Mia Farrow) decidirá practicarle una traqueotomía casera con un cuchillo, con previsibles resultados: la niña muere.
Tras pasar algún tiempo en un hospital mental, Julia sale, pero decide, impulsivamente, separarse de su frío marido, Magnus (Keir Dullea) e irse a vivir sola. Para ello elegirá una mansión en la que se instalará, comenzando a experimentar extraños fenómenos...
Resultan curiosos los paralelismos entre esta y la futura "Al final de la escalera": en ambas películas, el protagonista sufre, en el prólogo, la pérdida de un ser querido y decide refugiarse en una casa solitaria para allí empezar a experimentar sucesos paranormales. También aquí el espíritu de un niño (niña, en este caso) parece habitar la vivienda, y encontramos una sesión de espiritismo con una medium que resultará familiar a los que amamos el título protagonizado por George C. Scott. Sugestivo, en todo caso, Círculo de la muerte se separa bastante de aquel film: durante buena parte del metraje, el espectador está bastante despistado. ¿Está Julia loca por la traumática experiencia, e imagina cosas? ¿Su marido y su cuñada (que necesitan su dinero para mantener su tren de vida) la intentan enloquecer para que vuelva con Magnus, o sea inhabilitada? ¿Hay realmente un fantasma en la casa?
La película va jugando con esas opciones, y en mi opinón, todo es muy precipitado: en el último tercio se introducen personajes nuevos y se nos cuentan hechos del pasado, todo demasiado apelotonado y sobran metraje en el segundo tercio de la película, contándonos las idas y venidas de Magnus, los rolletes del amigo de Julia...
Con todo, y aunque no es redonda ni mucho menos, tiene una buena dosis de mal rollo y una o dos escenas que lograrán inquietar al espectador despistado.