EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD (Death Wish, 1974 -Michael Winner)
Uno de los films más infravalorados del cine de los 70, porque tuvo que cargar con el sambenito de su ideología ambigua por encima de sus valores como film entretenimiento. El primero de los films de la saga "Death Wish" y sin duda el mejor de todos...Un thriller dirigido con bastante acierto por el todo terreno Michael Winner (volvería a la saga en la tercera parte -una pura locura que es como la vuelta de tuerca a este film que nos ocupa-) . Aquí el logro se encuentra en la atmósfera sucia, el tono bastante tenso y logrado -atención a la urbana partitura de Herbie Hancock- que narra el drama personal de un ciudadano Paul Kersey (Charles Bronson otro gran infravalorado, taciturno, seco, ideal para el personaje y ojo, muy creíble en el proceso de transformación que sufre), un ciudadano normal de Nueva York, que tras sufrir una brutal agresión su mujer y su hija, decide vengarse acosando a todos los delincuentes de la ciudad que actúan por la noche. Lo curioso es que vista desde la distancia la película es menos maniquea y simplista de lo esperado, ciertamente ambigua, pero también sabe retratar muy bien la atmósfera de indefensión de la sociedad americana de la década de los setenta
Para mí, realmente, ni siquiera se trata de una cinta de venganzas, ya que aquí, Kersey no busca a los que atacaron a su familia para cargárselos (como sí haría en posteriores secuelas una y otra vez) sino, simplemente, proteger las calles de los delincuentes, en vista de que la policía y los tribunales son, en el mejor de los casos, inoperantes. No se trata de venganza, sino de vigilancia.
Su proceso psicológico está muy bien narrado (objetor de conciencia en Corea y pacifista convencido, nada menos) así como la forma de abordar su particular "trabajo nocturno". En lugar de comprarse un arsenal y salir a matar con lanzacohetes, empieza, si no recuerdo mal, recurriendo a rollos de monedas envueltos en un calcetín, y va progresando hasta las armas de fuego.
Tengo muy buenos recuerdos de ella, pero siempre ha cargado con el sambenito del chorro de secuelas excesivas que la Cannon produciría.