Respuesta: Películas que vais viendo en casita
A vueltas con el cine checoslovaco…
Las margaritas, de Vera Chytilová
“Esta película está dedicada a aquellas personas que sólo se indignan ante una lechuga pisoteada”.
Ejercicio de terrorismo cinematográfico en consonancia con las nuevas olas del cine europeo de los sesenta, apostando por la subversión y la demolición de todas las convenciones del lenguaje fílmico. Película surrealista y marcadamente “naif” sin argumento definido, en éste sentido más una performance de sus dos jóvenes actrices, con la irreverencia y la provocación por bandera, que ante la corrupción de la sociedad deciden corromperse ellas mismas realizando un sinfín de maldades y armándola donde quiera que van.
Se nota en ello una voluntad de compromiso ideológico que es muy de la época, de mostrar un mensaje constructivo a través de la anarquía y la transgresión. Como experimento visual, muy original y llamativo. Caótico montaje, imágenes coloristas, filtros y efectos visuales… mientras que en la banda sonora se encuentra el mismo propósito de impactar y resultar chocante. Puede recordar también al cine mudo, con sus pantomimas burlescas y sus imágenes aceleradas.
Muy “godardiana” y anclada en su contexto, el gamberrismo del que hace gala es pura pedorreta infantil, pero también es un cine tan libre, desprejuiciado y consciente de sí mismo, que invita cuanto menos a la diversión (aunque hoy pueda ser obvia y fácil).
El incinerador de cadáveres, de Juraj Herz
El señor Karel es un hombre de familia, dueño de un negocio de cremación de difuntos. Con el advenimiento del tercer Reich, los partidarios de la nueva ideología comienzan a rodearle, influyéndole cada vez más…
El nazismo como metáfora de la demencia y de los horrores a los que pueden conducir las ideologías. Este es, más que otro drama sobre el holocausto, un cuento de terror en el que se adueña de todo la presencia de su protagonista, un psicópata al que no mueve ideal alguno, sino su locura y sus delirios mesiánicos. Una película próxima a Lynch en su onirismo de pesadilla, e incluso a Tim Burton, por la presencia de lo mortuorio y de cierto humor negro.
La fantasmal banda sonora es uno de los aspectos más logrados y destacables, y junto con el blanco y negro es lo que más contribuye a crear una atmósfera enrarecida y de continuo desasosiego para el espectador. A esto se le suma un audaz montaje, con originales transiciones entre escenas, y efectos de cámara que causan deformaciones en el espacio. También está la presencia de una misteriosa figura femenina, cuya identidad no llegamos a conocer, pero que personifica con toda probabilidad a la muerte. El hecho de que todo se articule en torno al protagonista y sus constantes monólogos, dependiendo de él, se podría considerar el único lastre importante.
Fascinante rareza y una de las obras maestras más desconocidas del cine europeo.
Final feliz (Happy end), de Oldrich Lipský
Un hombre es condenado a muerte después de haber asesinado a su mujer, al encontrarla en la cama con otro. Un argumento que no tiene nada de particular… si no fuera porque la película está contada al revés. Es decir, además de que empieza por el final, los actores caminan hacia atrás, hablan al revés, etc.
Impagable experimento narrativo y genial comedia negra, que al principio aparenta ser una ida de olla imposible de seguir ,pero termina revelándose como un gran ejemplo de cine vanguardista y rompedor, con la apariencia de una gran broma. Recurre constantemente a la ironía y a la paradoja, dándole la vuelta a situaciones trágicas que se vuelven cómicas, de tal manera que la particular forma en la que se expone la historia no es gratuita, sino que da lugar a otro argumento completamente diferente y muy disparatado (del que nos enteramos gracias a la voz en off del protagonista). Lo mismo ocurre con los diálogos, que son de doble sentido al estar también invertidos.
Un desfile inagotable de situaciones hilarantes, y en general, un puntazo de película que todo el mundo debería conocer.