Harkness_666
Son cuatro
El cebo, de Ladislao Vajda
Justo antes de su translado, el comisario Mattei (Heinz Rühmann) se lanza a la caza de un peligroso asesino de niñas que actúa en los cantones suizos, tras descartar como sospechoso al principal culpable del caso.
Cine policíaco con todo lo mejor del género, un clásico co-producido en 1958 por España, Suiza y Alemania, adelantado varias décadas al moderno thriller de psicópatas. Trama clásica con un inspector de policía siguiendo por su cuenta las andanzas de un monstruo, haciendo alarde tanto de intuición como de capacidad deductiva. La presencia de niños, la corrupción de la inocencia, se convierten en el eje de la acción a la manera de un cuento de hadas tan siniestro como transparente; no hay trampas ni artificios de guión, la identidad del villano permanece oculta en la fantasía de las pequeñas víctimas... y de un salto, el ogro se hace terroríficamente humano. Por su parte, el protagonista es un sujeto de una frialidad considerable, capaz de comprometer tanto su propia carrera como la seguridad de otra persona con tal de resolver el caso (a su manera, también se obsesiona con los niños).
Me sobra lo excesivamente empalagoso del final ¿no? El director hace gala de una estimable contención, evitando la violencia y el efectismo más explícito, con unos personajes muy poco emocionales (aún así, terrible y seca escena de los padres enterándose de la muerte). La puesta en escena es sobria y al servicio de la historia, hay un afán de precisión y de objetividad en la narración, evitando lo superfluo, el suspense más superficial. Por su parte, fotografía y banda sonora vienen ilustrar tanto lo bucólico de los parajes donde transcurre la historia como lo turbio de los acontecimientos.
¿Qué os parece la versión hecha por Penn en 2001 y con Nicholson de prota?
Justo antes de su translado, el comisario Mattei (Heinz Rühmann) se lanza a la caza de un peligroso asesino de niñas que actúa en los cantones suizos, tras descartar como sospechoso al principal culpable del caso.
Cine policíaco con todo lo mejor del género, un clásico co-producido en 1958 por España, Suiza y Alemania, adelantado varias décadas al moderno thriller de psicópatas. Trama clásica con un inspector de policía siguiendo por su cuenta las andanzas de un monstruo, haciendo alarde tanto de intuición como de capacidad deductiva. La presencia de niños, la corrupción de la inocencia, se convierten en el eje de la acción a la manera de un cuento de hadas tan siniestro como transparente; no hay trampas ni artificios de guión, la identidad del villano permanece oculta en la fantasía de las pequeñas víctimas... y de un salto, el ogro se hace terroríficamente humano. Por su parte, el protagonista es un sujeto de una frialidad considerable, capaz de comprometer tanto su propia carrera como la seguridad de otra persona con tal de resolver el caso (a su manera, también se obsesiona con los niños).
Me sobra lo excesivamente empalagoso del final ¿no? El director hace gala de una estimable contención, evitando la violencia y el efectismo más explícito, con unos personajes muy poco emocionales (aún así, terrible y seca escena de los padres enterándose de la muerte). La puesta en escena es sobria y al servicio de la historia, hay un afán de precisión y de objetividad en la narración, evitando lo superfluo, el suspense más superficial. Por su parte, fotografía y banda sonora vienen ilustrar tanto lo bucólico de los parajes donde transcurre la historia como lo turbio de los acontecimientos.
¿Qué os parece la versión hecha por Penn en 2001 y con Nicholson de prota?

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