Respuesta: El hilo de MTB/BTT
No, si el trasero en si no me ha dolido como otras veces (ese dolor que sientes cuando te apoyas). Lo de ayer fueron rozaduras, tenía la parte baja en carne viva. Puede que fuera por el tramo final, que...
Mejor lo cuento entero.
Bueno, ayer salí a hacer la machada. La ruta más larga que haya hecho nunca, de San Fernando a la laguna de Medina Sidonia. Y no solo por kilómetros. Medina era el punto de referencia que usaban los navegantes al acercarse a Cádiz. Y está más de treinta kilómetros tierra adentro. Así que ya sabéis lo que eso significa.
Bueno, pues allá que voy. La primera parte del recorrido, bien. Buena media (unos 25 por hora) y ni un síntoma de cansancio. Estaba tan relajado, que me puse a hacer balance de lo que llevaba, a ver si faltaba algo. El caso es que Pelanes dijo algo que yo no suelo llevar, no recuerdo que era, a ver si caigo...
¡ZAS! Libélula en todo el ojo. Si, una libélula. Las putas gafas. ¡Eso era lo que no llevaba! ¡Joder! Bueno, no ha sido tan grave. Casi me salto el globo ocular, pero sobreviviré. Creo. ¿Hay libélulas venenosas? Tira palante, coño...
Bueno, sigo. Pa la próxima las llevo. Pero hay otra cosa que no he hecho. Subir la ruta al MotionX. El formato GPX es la mierda más grande que ha parido madre. La mitad de las rutas que escojo, no las convierte. Y no dice por qué. A cascarla. Bueno, pues a pelo. La abro en el Google Earth y a correr. Por cierto, dice que aquí siga recto, pero la trialera parece que se desvia... Que cojones, me desvío. Así exploro.
Y aquí llegamos a otro de los grandes misterios de la humanidad. Siempre que me da por "explorar", acabo metido en un cauce de un arroyo que va ganando agua pestilente por momentos, al tiempo que la vegetación por los lados hace imposible salirse de allí como no sea tirando pa delante (normalmente a pie por que es intransitable en bici), llenándote de barro hasta las cejas. Pero antes de llegar a ese punto (que llegué), la puta trialera me hace subir un repecho que ríete tu del Anglirú. Asfixiado, llego arriba y descubro... que la bajada es aún peor. Criminal. De las que te dan sudores fríos. Pero... el mundo es de los valientes. A saco. La cosa va cogiendo velocidad. Mucha velocidad. Uy. Uy. Uy. ¿No será verdad eso de que los V's no frenan? Ah, menos mal... si que frenan. Pero mientras freno a saco, poco puedo corregir la trayectoria. Y allí hay charcos. Bueno, hay un trozo de hierba en medio. Paso por allí.
Y si, había hierba. Flotando (la muy puta) en una poza como de media rueda de profundidad. Salgo de cuernos. El manillar se gira y algo hace "crac". Ostias. Me sacudo el barro y.. no encuentro que cojones se ha partido. Hale, todo el camino agobiado pensando que en cualquier momento me la doy por que ese "algo" se casca ya del todo. Y encima, me he dado tal ostia, que me duele la cabeza un huevo. Menos mal que el casco es bueno...
Sigo. Me meto en el puto riachuelo. Me pongo de barro y mierda hasta las cejas. Ya no "innovo" más. Por mis cojones.
Al fin retomo la senda correcta. Es que algún simpático terrateniente ha cortado la cañada con una verja. Por eso no la veía. Pero esta vez veo a otros ciclistas rodeándola por medio de un campo de trigo. Hale, sigamos.
Ostias, otro puto repecho del copón. ¿Me bajo de la bici como el cobarde que soy? Que cojones, el mundo es de los valientes. Tu puedes, Manuel. Hale, meto riñones antes de llegar. Plato grande y piñón chico. A saco, aprovechando la cuestecilla abajo antes de atacar. Bien, ya estoy subiendo por el impulso. Subo piñon. Vuelvo a subir. Otro más. Cojones, como cuesta. Si cada vez voy más lento. Se me acabaron los piñones. Bajo plato. Ostias, que bajes plato. ¡Leches, que bajes ya! El plato no baja. Mi velocidad se reduce peligrosamente. Sigue reduciéndose. Me hace crack la riñonada. Que no puedo. Se reduce... del todo. Y en ese preciso instante me doy cuenta de que llevo los automáticos. Y estoy clavado haciendo equilibrios en una pendiente del 30%. Veo pasar mi vida en diapositivas. Bueno, en un proyector. Veo como me voy de lado a cámara lenta... a cámara lenta, a cámara lenta... Me caigo sin remisión. Y en ese preciso instante, y para rematar mi humillación, me pasa por el lado un pedazo de hijoputa subiendo como si estuviera llaneando por el paseo marítimo. Así te entre artrosis, so abusón. Y el desgraciao me mira de soslayo cuando me pego la ostia, esquivándome.
¿Estás bien, chaval? Tus castas tóas.
Nada, seguimos. Yo llego a la laguna por mis cojones. Y llegué. Que potito. Flipo. Guay. Soy un machote. Ya llevo casi 40 kilómetros. Hala, de vuelta. Será fácil.
Y unos cojones. La ostia, los repechos de antes siguen ahí... y ahora hay que subirlos por donde antes los bajé. Y estoy más agotao que Willy Fogg en el sofá de su casa. La ostia, que cansancio. Toi echo porvo. Pero tu puedes, Manuel. Hale. Sigue. Un poco más. Ya solo quedan diez kilómetros. Lo que no entiendo es por qué la bici se me descontrola hacia los lados y me cuesta tanto avanzar. Miro la rueda trasera. ¡Ostias! ¡Si está medio vacía! No pasa nada, como llevo la cámara y el bombín... Iluso de mi.
El bombín y la cámara... en la mochila de mi hijo, que se vino el otro día. Y aquí el genio no se había acordado. Bueno, no pasa nada. Me he cruzado con decenas de ciclistas. Alguno me ayudará.
Cri, cri, cri, cri... Salvo grillos y chicharras, ni un alma. Conio, si es que son las tres de la tarde. A ver quién es el valiente que está por estos descampados ahora. Bueno, si, el gilipollas. Muá.
Dos kilómetros andando. Una finca. Cinco o seis labriegos cargando un Simca. ¡A por ellos! ¿Tienen un bombín de bici? Creo que solo es un poro, ha aguantado mucho. Si la inflo, a lo mejor llego. Uy, solo el de la amoto. Probamos. Ni de coña. Pero se portaron de cine. Hasta querían regalarme una cámara, pero... era de válvula ancha. No me cabe en el agujero de la llanta.
No te preocupes, chaval. Ve andando, que si coges el próximo cruce a la izquierda, te llevo un bombín que tengo en la hera. Y el tipo se va en su bici con frenos de varilla. Cojo el cruce. Un kilómetro. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Y esto no va por donde tengo que ir yo. Cagontó. me doy la vuelta. Pero... una voz. Me llaman. Aparece detrás mía a lo lejos. Que majo.
Me deslomo hinchando con un artilugio obsoleto, con fugas y que no encaja bien. Casi un cuarto de hora, pero ya la rueda al menos tiene forma. Aprieto la válvula y...
¡¡FFFFRRRSSSSSCHHHHHHHHHHHHHFLUPSSSSS...!!!! Rueda vacía. Pero que cojones... Se ha jodido la unión de la válvula y la cámara (seguramente por andar con la rueda vacía). A cascarla. Chaval, sigue por aquí, que es más corto. ¿Más corto? Por los cojones. Diez putos kilómetros andando con la bici a cuestas... cinco de ellos por una carretera general más peligrosa que acostarte con Espinete.
Llegué. Inolvidable. Y me duele todo. Aún. Pero llegué. La semana que viene... otra vez. Que potito es esto del ciclismo.
Manu1oo1