Hace más de una semana llegó un sobre con los trabajos como director de fotografía de
Ignacio Aguilar. Los he visto tantas veces como ratos libres he encontrado en este tiempo (por desgracia, no todos lo que hubiera deseado). Creo que puede sentirse orgulloso; ni me puedo imaginar lo que se pasa por su mente al ver su nombre en los créditos o qué opina de cada uno de los planos, que ya son una extensión de su personalidad (con el permiso de los directores). Supongo que será algo genial. De todo menos impersonal y objetivo, eso seguro. ¿Podrá verlos y extraer lo bueno o sólo se dará cuenta de lo que no funcionó o no pudo ser?
Gracias a este foro, me imagino que estará al otro lado de la pantalla, pensando en una contestación a mi pregunta. Y sus palabras, junto con las de los foreros que intervienen en el tema son de oro (¡bienvenido/a amanecer!), de los que me aceleran el pulso y hacen que aprenda muchas cosas, y me parece que soy un niño en una tienda de gominolas. Supongo que algo parecido le pasó al protagonista de
L'amour (interpretado con mucha honestidad por Jesús Guzmán) cuando vio la contestación de su primera carta. A los dos nos ha tocado la lotería.
Así que al lío, hablemos de la foto de:
Cuando comienza el cortometraje de
Gustavo Prieto, aparecen diversos planos de los edificios colindantes a la casa de Pepe (aunque el director no habla de nombres, excepto Ana, supongo que pensando en apoyar la universalidad de los temas que trata), en lo que parecen ser planos rodados con teleobjetivos desde su casa; es decir, nos encontramos ante planos en primera persona.
Muchas veces, los cineastas recurren a estos planos para que el espectador se introduzca en la historia desde el primer momento (lo que es esencial en un corto), pero a veces caen en lo evidente (véase el caso de
La Dalia Negra, cuando al inexpresivo protagonista le presentan a la familia de Hillary Swank). Creo que todo tiene que ser mucho más sutil, en toda obra cumbre de la fotografía la cámara es una protagonista más, pero si os fijáis, no suele hacer que quien la vea piense: ¡Ah!¡Si veo lo que ve el prota!¡Mooolaaa!. Aquí tenemos el caso acertado. Sospecho que pasa desapercibido para algunas personas, y por eso funciona, porque no llama la atención, pero subconscientemente dice mucho.
Estos planos presentan una apariencia azulada, supongo que por el uso de los filtros 81EFND9 que Nacho mencionó. El personaje está sólo, así que el mundo que le rodea no tiene vida, nada parece moverse a su alrededor, todo es frío como el hielo. No sé si todo se debe al filtro, puede que tiraran de los azules en el etalonaje, además de bajar los amarillos, ¿qué dices Iñaki

?
También aprecio que el contraste es más bien bajo, me gustaría saber cómo lo conseguisteis. Creo que no es por la emulsión, ni por el filtro. ¿Es cosa de la transferencia a digital o revelasteis la película sobre papel de bajo contraste?.
Por cierto, los cielos quedan bien expuestos en estos planos, así que
Elliot, ¡estás en racha!
A Nacho le gustan los setenta. Eso se nota en este plano desde el salón de la casa, con toda su influencia Gordon Willis en el juego subexposición-sobreexposición (¿alguien recuerda el plano preferido del
Maestro?) Eso sí, esto es una comedia, así que todo se ve bien claro, que conste.
Como el interior de la casa es muy pequeño, el operador se las tiene que apañar para iluminar las estancias, y supongo que escondió sus fuentes de luz en la habitación de la derecha (que no se ve) y al lado de la cámara (también a la derecha), intentando conseguir así zonas de sombra que ayuden a crear la ilusión de ver un espacio en tres dimensiones, aunque eso suponga tomarse un poco de libertad artística, porque este plano sería bastante aburrido si la luz estuviera mejor justificada por el ventanal del salón.
Ahora que me fijo, el reloj de la pared se parece sospechosamente al de mi abuelo, y eso que le dijeron que era toda una reliquia. La próxima vez que vaya a Madrid vuelvo con una foto del susodicho. ¿Será igual?
El corto se llama
L'amour, todo cuadra: con la primera aparición de vida exterior en el corto, el vecino y Ana nos regalan el primer plano que encuadra a dos personas a la vez. Y aquí se va notando la difusión (¿cómo la lograsteis?)
¿Recordáis que comenté en el tema del corto que algo con el etalonaje me parecía raro? A este plano me refiero; lo veo muy magenta, no sé a qué se debe. A ver si alguien nos lo explica, no miro a nadie que sea responsable de la estética de este proyecto y que escriba aquí habitualmente...
Mi plano preferido.
Mr. Prieto tiene buen ojo para el encuadre, aunque la realidad del rodaje, con sus limitaciones presupuestarias y temporales no le permitan lucirse como podría (y si no fijáos en los storyboards)
Quiero destacar que poco después de este plano, vemos la reacción de Pepe y tiene lugar un fundido a negro.
Y nos llega un plano muy cómico, del tipo de humor que me gusta ver en el cine, el visual. Otro apunte, esta pareja siempre comparte plano en sus escenas. Adviértase

que a partir de aquí el color es mucho más cálido.
Poco después aparece mi plano preferido desde el punto de vista lumínico, con ese atardecer. Me encantaría saber cómo lo obtuvisteis.
Un poquito más de humor visual que dice muchísimo del personaje de Pepe. Y también un Jesús Caba inspirado: “¿Pero no le he dicho que me deje en paz? . Que se meta en sus asuntos,
¡coño!”
La España de la memoria del protagonista, todo a través de la luz. Es el momento
Amélie del abuelo, sin el corte de pelo, claro está.
Cuando dije que lo mejor de Prieto es que sabe dirigir me refería a pequeños detalles interpretativos como el que el vecino, al entrar en la casa de Pepe, se pone a mirar a su alrededor, fisgando con cierta incomodidad.
Después aparece una lograda transición día-noche, con la que me pregunto si Ignacio hubiera preferido dejar más zonas subexpuestas en el último plano.
A partir de aquí, vemos la complicidad de los dos vecinos, cada uno con sus motivaciones, compartiendo un plano en el que se miran frente a frente. Pensad en la línea imaginaria que une sus miradas. Están compinchados, ¿a que sí?
Otra vez solo, pero nada es tan frío. Y digo yo, ¿qué hicisteis para obtener este aspecto?
Este plano viene de un fundido a negro, que deja ver la estructura de tres actos del trabajo. Oímos la voz en off de Ana, otra vez acercándonos sutilmente al protagonista, ya que esa voz representa lo que se pasa por su mente al leer la última carta. Y de ahí la sorpresa final.
La última escena representa para mí el motivo por el que opino que estamos ante el mejor trabajo de nuestro compañero Nacho. En unos pocos minutos, a través de la luz y el color, logra que veamos una evolución clara desde la soledad y la melancolía hasta
L'amour, a través del cambio de cualidades en la tonalidad de la luz (¡John Toll está entre nosotros!), y mediante el uso de la difusión. La escena final es un broche muy digno a un trabajo que rinde muy bien. Es una lástima no haber podido ir a verlo a Bravo Murillo, pero bueno, ¿qué se le puede hacer?.
Muchas felicidades a Gustavo, a Nacho, y a todo el equipo de dirección artística y de cámara. No me extraña que hayáis llamado la atención de los aquí presentes.
Mira, otro afortunado. Ay,
Magno, si es que te haces querer con tu forma de ser...
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Y ahora, os invito a un momento de reflexión: ¿Soy la única persona que opina que el final de
Indiana Jones: la hicimos para los “fans” tendría que haber producido la misma sensación de felicidad que vemos aquí, y no ese momento pasteloso innecesario? Sólo digo...
¡Un abrazo muy fuerte!
