Dr_X
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Respuesta: Las majors podrian dejar de vender dvd en España
Más madera
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El DVD se despeña
La piratería tritura el sector mientras los independientes resisten
El DVD ha perdido hasta un 75% de mercado. Mientras las majors de Hollywood amenazan con retirarse, la ministra González-Sinde apaga fuegos en Washington. Los editores de títulos de autor resisten aumentando la calidad. ¿Será internet la única salida?
Parecía el mundo al revés. La ministra Ángeles González-Sinde, apodada “sin descargas” y enemigo público número uno de los mal llamados “internautas”, defendía la semana pasada en Estados Unidos que parte de la rampante piratería en España se debe a la poca disponibilidad legal de títulos en la red. Al otro lado de la mesa, Bob Pisano, presidente de la MPAA (Motion Picture Association of America), representante de la industria de Hollywood, le sacaba los colores.
De fondo, la amenaza proferida por el presidente de Sony Pictures, Michael Lynton, a finales de marzo: “La gente está bajando películas en cantidades tan grandes en España que estamos a un paso de considerar que el negocio del entretenimiento ya no es viable para nosotros”. Aunque al cabo de pocos días la filial española negó la mayor, España está en el mejor camino para tener el “honor” de convertirse en el segundo país “pirata” tras Corea del Sur. Así, quien descarga ilegalmente lo tendrá más difícil para encontrar copias en buen estado y debidamente subtituladas.
El huracán de las descargas ilegales por internet ha sido especialmente cruel con el DVD, con diferencia el sector más afectado de todo el engranaje industrial. Desde los años 80, con el nacimiento del VHS, y más adelante con su posterior evolución digital con el cambio de siglo, el cine “doméstico” ha sido un negocio multimillonario. Durante mucho tiempo, la idea de que el verdadero dinero del cine estaba en el vídeo se convirtió incluso en un tópico. La realidad es cruda: en 2003, en pleno despegue del DVD, el mercado videográfico español era el quinto del mundo, el negocio se cifraba en 400 millones de euros y había 12.000 videoclubes. En 2009, esas mismas empresas han ganado 115 millones de euros; y España ha caído a la octava posición. Los videoclubes han sido los más perjudicados: sólo quedan 2.000, es decir, más de un 75% menos.
Distribución imperfecta
La realidad es clara y cristalina. Más allá de amenazas y globos sonda llegados desde Hollywood, el DVD corre el riesgo serio y real de desaparecer completamente. Al margen de las implicaciones económicas (que ya han sido devastadoras), semejante cataclismo supondría un “apagón cultural” en toda regla que dejaría desabastecido al mercado legal nacional de decenas de títulos fundamentales en la historia del cine, a sumar las imprescindibles rarezas y apuestas de vanguardia que forman parte del rico tejido del vídeo doméstico. ¿Qué pasaría en España si, de repente, desaparecieran todas las editoriales de libros? La comparación no es baladí y Dídac Aparicio, director de la muy exquista distribuidora Intermedio, echa mano del agravio comparativo: “Lo ves en las propias tiendas como Fnac. Los libros mantienen un prestigio y un respeto que a nosotros se nos niega. Es habitual ver montañas de DVD tirados por el suelo como si tal cosa”.
La labor de Intermedio va más allá del negocio. Gracias a sus cuidadísimas ediciones, en España se han podido ver con copias dignas filmografías apasionantes e inéditas como las de Pedro Costa, Aleksandr Sokurov, Raymond Depardon o Jia Zhangke. Para Aparicio, el problema no sólo tiene que ver con la piratería: “Las grandes superficies han dejado de creer en el DVD. Nuestro problema es que dependemos en exceso de su criterio y en los grandes almacenes a la vista está que cada día le dedican menos espacio. Hace pocos días, la Fnac puso trabas para que comercialicemos en Madrid un cofre con las películas de Albert Serra porque creían que no podría funcionar fuera de Cataluña. Estamos hablando de un director catalán y español con una gran proyección internacional. Quienes antes han perdido el entusiasmo son las propias tiendas”. Intermedio ha sufrido, y mucho, la crisis de ventas pero ha logrado mantenerse: “En realidad, hemos ido fluctuando. Los dos primeros años fueron muy buenos, y a partir de allí hemos bajado en ventas pero con variaciones. Este 2010, por ejemplo, nos está yendo bastante bien”. Su título más exitoso hasta la fecha ha sido Histoires du Cinéma, de Jean Luc Godard, con 5.000 ejemplares vendidos.
La fórmula de Intermedio consiste en trabajar los DVD para que sean objetos que “la gente quiera guardar. Cada vez editamos libros más completos como acompañamiento a las películas”. Es la misma estrategia en la que tiene previsto profundizar Avalon: “No creo que el DVD desaparezca porque a la gente le gusta coleccionar. Como ya está sucediendo, habrá cada vez menos y mejor editados. Eso si no se hunde el negocio del todo”.
En Avalon están más preocupados que en Intermedio. Responsables de la Colección Fnac (que ha traído a España películas esenciales de Fassbinder, Casavettes, Clouzot o Bresson) y especializados también en documentales musicales como Let's Get Lost (sobre Bruce Weber) o el reciente Rock-Ola alrededor de la Movida madrileña.
La guerra de internet
Su responsable, Enrique Costa, está indignado: “Estamos perdiendo la guerra de internet. La piratería es el problema número uno y tiene muchas causas, además de que no está perseguida legalmente. Por ejemplo, los tiempos. Nuestro público es muy cinéfilo y lo quiere ver todo cuanto antes. Veamos una película como Un profeta, de Jacques Audiard. Se estrena en mayo de 2009 en Cannes y arrasa. A España no llega a las salas hasta febrero de 2010 y debido a los períodos de explotación legales nosotros no podríamos venderlo o alquilarlo como DVD hasta cuatro meses después. Para cuando llega a las estanterías, es una película vieja. Hay que ser más rápido que el viento y aun así siempre acabamos llegando tarde”.
El más dramático es Juan Carlos Tous, director de Cameo, distribuidora de DVD formada por los sellos cinematográficos más importantes (Golem, Wanda, Alta Films, etc). Tous lanzó hace unos meses filmin.es, portal de descargas legales por internet más importante junto a Filmotech. De momento, sobrevive gracias a las subvenciones de la Unión Europea: “Acabo de escribirle una carta a la ministra respecto a lo que dijo en Estados Unidos sobre la falta de oferta legal en la red aduciendo que ésta no podrá existir hasta que no se condene la piratería. Veamos el caso de la película Estigmas, de la que regalamos los primeros 4.000 visionados. Agotamos esa oferta en un fin de semana. Pero en cuanto empezamos a cobrar (dos euros) nadie quiso verla. Es tan sencillo como que la gente no quiere pagar porque lo tiene todo gratis de la forma más sencilla”.
Por ello, ninguno de los tres directivos pronostica un futuro inmediato que pase por la red. Costa, de Avalon, arguye que “los estrenos en DVD o por la red no funcionan. Sin salas no hay prestigio”. La conclusión es clara, o la Ley de Economía Sostenible contra los piratas se aplica ya o pronto en España será muy difícil ver películas en casa de forma legal.